Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
algo. IvO más conveniente sería un objeto que les fuese útil á los dos. Algo- para la casa -Bien, bien; mañana saldremos... CAPÍTULO IV Los regalos de boda son objetos por lo regular caros j de mal gusto, que las familias se cambian entre sí y que permanecen arrinconados en los hogares ó sirven á lo sumo para ahorrarse el compromiso de nuevos regalos. p r o c u r a n d o encajár. ielos á un mócente, después de remozados con esmero... Y hecha esta pequeña filosofía, pasemos al capítulo próximo. CAPÍTULO V El matrimonio, después de visitar 15 tiendas y dos bazares, después de ver desfilar ante sus ojos la ensaladera de cristal, el moro de barro cocido, el jarrón con su palmera, la media docena de cuchillos, el par de servilleteros y el aparato de luz eléctrica, entra al fin en un gran comercio titulado La ciudad de Bohemia donde adquiere un precioso juego de té, compuesto de tetera, jarra para la leche azucarero, dos tazas y dos platos, todo de purcelana y de una apariencia superior á su coste, que es lo que se busca en estos casos. V i. Jj. í? engomar cuidadosamente. Después, la doraésticr. partió... Mientras la fámula transportaba el frágil envoltorio, los esposos cruzaron estas palabras: ¿Les gustará... -Sí, hombre, sí. La cosa no es para desa g r a d a r á, nadie. Y apuesto lo que quieras á que no adivinan el precio. -Con tal de que no noten lo del asa. -Ko lo notarán. CAPÍTULO VII Han p a s a d o t r e s d í a s El matrimonio se detiene ante los escaparates de La ciudad de Bohemia El autor ha visto un juego de té idéntico al que allí mismo compró. Con ademán resuelto, y seguido de su mujer, penetra en la tienda y pregunta al dependiente: ¿Qué vale ese juego de té? -Es una verdadera ocasión. Se enden á 30 pesetas; pero éste tiene un asa un poco rajada y lo dejamos en 25. -Bueno; si acaso nos conviene, mañana enviaremos por él. -Mañana no abrimos. Se casa la hija de nuestro principal. ¿Y sabe usted con quién? C o n un tal D. José Antúnez... ¡Ta. bleau y EPILOGO El precio y el desperfecto del obsequio eran conocidos por los novios. L o s generosos cónyuges volviéronse á casa descorazonados. A los quince días recibieron una tarjeta de Antúnez. Decía así: Querido Luis: Tengo que regañaros. ¿Lo mandamos á casa del novio? -pregunta No sé por qué os molestáis en cumplir con nosel dependiente. otros. Vuestro regalo nos- -No; á nuestra casa- -contesta la señora. ha encantado. T o d a s las noches tomamos el té en CAPÍTULO VI el precioso s e r v i c i o que Los regalos de boda se mandan siempre llevar nos habéis remitido. Ya os á casa de quien los paga. De este modo los ve la invitaremos á t o m a r una familia, se les raspan las etiquetas denunciadotaza en nuestra compañía. ras del precio, se presentan mejor envolviéndoMil gracias y abrazos mil. los en papeles de seda, atándoles cintas, etc. etc. Tuyo, Peiie. se envían á hora conveniente para ca. tisar efecto, y El autor se quedó estuse hacen transportar por la doncella propia, que pefacto. de este modo consigue dos pesetillas que, saliendo P e r o al p o c o t i e m p o del bolsillo del obsequiado, nos son á nosotros pensó en que todo aquello agradecidas por la muchacha. era posible. Sin duda, los recién casados tomaban Todo e. sto hizo el autor con sn fuego de íe á más el té en un servicio idéntico al del obsequio. de romper un asa al azucarero, la que fué preciso ¡Tendrían tantos iguales... DIIIU. JOS DK S A N C i r A L U I S DE TAPIA