Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ESCENA FINAL DEL PRlMIii? ACTO DH (LOS NOVELEROS S. (A Pasquinot. Nuestros diios alegraron todos los días el rauro... ¡Y nxinca lo sospecharon... P (Irónico. ¡Oh, lo que es eso, te juro... S. E s t e fué el sitio g- lorioso de n u e s t r o amor clandestino. E n este santo reposo floreció n u e s t r o destino. (A Bergamin. Y aiin me parece escn ohar la voz, que os dijo elocuente: ¡Yo no m e q a i e r o casar sino novelescamente! y hoy, que de alegría llenos niiestra v e n t u r a so labra, convengamos por lo monos en que ha tenido palahra... B. (Ofendido. ¿De veras? ¿Y t ú supones qne si yo hubiese querido... S. ¡Llegan tarde esas razones! Lo sé, porque lo he leído: los sueños de amor t i r a n o siempre, sieuipre se realizan; los padres t a r d e ó temprano, como es j u s t o se humanizan. ¡Que en impensado m o m e n t o lográndoles convencer, h a y u n acontecimiento que les llega á enternecer! P ¿Conque si? B. ¡Lo nemos probado nosotros! B, ¡Siyo dijera... S. ¿Qué... Me ponéis en cuidado, porque habláis de u n a manera. B. Pues... (Aparte. Se pone t a n cargante, que por poco se lo espeto. P ¡Y pensar que en un instante... (Alejándose. 1 o, no... ¡que siga el secreto! S. ¡Guando no h a y que decir nada, callarse es el b u e n partido... P (Estallando. ¿Pero piensas, desgraciada, q u e ocurre... lo que h a ocurrido? ¿Te figuras que se oncucntran esos héroes que te exaltan, que por los jardines e n t r a n y que las verjas asaltan? B. ¿Supones que hoy todavía se r a p t a así á las doncellas, con música y poesía y á la lúa de las estrellas? S. ¿Pero qué decís ahora? FOTS. HUTIN TRAMPUS 1 B. Y N tíU delicadeza, liuniorismo y facilidad interpretase más íntegramente la deliciosa comedia que Palomero ha traducido con el título de Los noveleros. La fábula sencilla, pero encantadora, de los amores de Silvia y Percinet no es para todos los paladares, hechos á cosas demás bulto y movimiento; pero aun así, la belleza y galanura de la forma, lo hábil é ingenioso del asunto, cautivó desde los primeros momentos á la concurrencia, dominada por la riqueza del verso sonoro, fluido, acá riciador... En esta misma plana reproducimos una escena del acto segundo entre Silvia y los viejos Bergamin y Pasquinot. FLOUIDOU SRTA. ORIA Y SRA. PINO EN UNA ESCENA DEL ACTO 1 DE LOS NOVELEROS) ¡Claro habladme, por el cielo... B. Digo que basta, que os hora de que se descorra el velo... Si: desde que el m u n d o existe y existen estos afanes, lo bonito, lo que viste es que t r i u n f e n los galanes. A ellos el éxito solo, la gloria, el aplauso, el viva... ¡Que siempre debe Bartolo prosternarse a n t e Almaviya... Que la raKÓn resucite; paso á las verdades francas... ¡Ya llegó el j u s t o desquito para las pelucas blancas! S. ¿Pero es que... P. Tiempos a t r á s que por f o r t u n a están lejos, eran siempre los papas tontos, ridiculos, viejos. ¡Y pensabais, inocentes, que esa leyenda era eterna... No, no... ¡Son m u y diferentes los padres á la moderna... Van los papeles cambiados en las coiuedias de amores, y los ayer engañados son hoy los eng- añadores... Dime: ¿os hubieseis querido si os lo hubiéramos propuesto? Ya ves q a e os fué prohibido precisamente por esto... S. ¿Y sabíais... P. ¡De seguro! S. ¿Kuestros dúos, nuestras citas... B- Yo escuché cerca del m u r o por cierto cosas bonitas... S. ¿Los bancos? P. Los colocamos invitando á los amantes... S. ¿Y el duelo? D. Lo improvisamos. S. ¿Y los... P. ¡Varsantes, farsantes! S. ¿Y mi rapto... ¡Dios clemente, no es posible! B. ¡Criatura... Pero si precisamente puedo darte la factura... (Busca en sus tolsillos y le entreya la ciienktdel rapto simulado,