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Y blLMTE P 1 o voy á recordar la famosa pena del Tallón. ij i ni á parafrasear el tremendo versículo del Uxodo, que Jesús, predicando dulzura, ainor y mansedumbre echó por tierra, cuando dijo, según el I5 vangelio de San Mateo: Habéis oído que fué dicho; Ojo por ojo y diente por diente. Mas yo os digo que no resistáis al mal, antes si alguno te hiriese en la meiilla derecha, párale también la otra. No voy á hablar de aquella sentencia cruel é inhumanitaria, nue todavía en algunas ocasiones bltNTE Por eso, sin duda, el hombre atendió antes á lo necesario que á lo bello, y el invento de los dientes postizos es muy anterior al de los ojos artificiales. BastÚS, en s u Memorándum amial y perpetuo, dice Oj que el uso de llevar dientes de marfil, para substituir á los naturales, atados con un hilo de oro, es muy antiguo. Luciano y Marcial hablan de eso como de un uso conocido de mucho tiempo entre los romanos Cicerón, en su libro II de Legibus, habla también de ese antiguo uso. Del de los ojos artificiales no he encontrado tan antiguas noticias, y es de suponer que en el siglo XVI todavía no se habían inventado, ósu invención Ho era conocida en España; pues no es de creer que, de haber existido, la bella y riquísima princesa de Eboli, que trastornó el cerebro del prudente don Felipe II, al quedarse tuerta por un accidente, se hubiera contentado con encubrir aquella deformidad con aparatos ó vendajes. Ya en el siglo xvii se habla á cada paso, en las obras de la época, de ojos artificiales y de dientes postizos Tirso de Molina, en la jornada segunda de su comedia Amar por señas, pone estos versos en boca del gracioso Montoya: KoNTOYA. Voto á toda u n a semana de ñestas y de domingos, a u n q u e e n t r e en ellos la Pascua, quG lo que digo es t a n cierto coi L o que h a y belieaas calvas que se solapan con moños, que hxiy t í t u l o s con m o h a t r a s que h a y doncelleces con hijos que h a y tintoreros de barüas y que h a y dientes de alquiler que se mi Aan. Basta, hasta. pretende mantener la ferocidad vengativa de algunos hombres, dándole impropiamente el nombre de represalias Quiero, por el contrario, tratar de inventos útiles, beneficiosos y hasta caritativos, con que ingeniosos artífices, combinando de un modo laudable la piedad y la industria, han procurado y procuran remediar, en lo posible, defectos físicos producidos por accidentes ó dolencias ó por la acción destructora de los años. La admirable invención de los ojos artificiales y la no menos admirable de los dientes postizos son dignas del aplauso y de la gratitud universal, y es sensible no conocer los nombres de los sabios y filantrópicos inventores que supieron poner ojo por ojo y diente por diente para repetirlos con veneración; y no conservar retratos suyos para erigirles estatuas, eternizando su memoria en niáx- moles y en bronces. Los tuertos y los mellados ó desdentados del todo, debieran tenerlos en grandísima veneración, guardadas las debidas proporciones, como á Santa Lucía y á Santa Polonia, abogadas, respectivamente, de los ojos y de las muelas. El invento de los dientes postizos es, sin duda alguna, más rffl rfz -o que el délos ojos artificiales Los dientes postizos no sólo impiden que el rostro se afee y deforme, evitando el hundimiento de la boca y el chupamiento de las mejillas por la despoblación de las quijadas, sino que, realizando la perfecta masticación, libran al estómago de dañosos desarreglos y permiteii alimentarse con algo más sólido que puclies y natillas, sopitas y buen vino. AR. MESINUA. Lope de Vega, en la primera jornada de La niña de plata, escribió este chistoso diálogo. DON UUAN. Niña de p l a t a ha de ser de mis ojosj esto es cierto.