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CAMBIO DE VIA Si no fuera por lo que me ocurrió aquel día, á estas horas sería 3 0 párroco de un pueblecillo de Castilla. M u y d e mañana saldría de mi casa, situada en las inmediaciones de la ig- lesia; diría la misa cotidiana, confesaría dos ó tres feligreses, y, una vez cumplida esta parte de mi sagrado ministerio, volvería á mi casa, donde me desayunaría fuerte, porque yo soy un buen comedor, y con el iDocado en la boca, saldría al corral á dar su pienso á las gallinas; regaría la huerta, cavai ía donde fuere menester, podaría donde una rama se saliera de su sitio, y oread- o y perfumado por los aires puros y por las flores de mis plantas, me encerraría en mi celda, llena de libros, para cultivar mi inteligencia, así como antes había cultivado el pañuelo de tierra de mi pertenencia... Mas el hombre propone y Dios d i s p o n o Yo, bajo la protección de mi tío Lucas, canónigo de la catedral de Sigüenza, estudiaba en el Seminario, y á su sombra, y según iba de bien encarrilado, es seguro que hubiera terminado la carrera q u e estudiaba, de un modo brillante, pues era fuerte en la dialéctica, formidable en e) latín y un águila en los cánones. Un día, después de terminados ios exá menes, mi tío Lucas me dio unos cuantos duros y me dijo: Ya que tan bien te has portado, justo es que pases unas cuantas semanas al lado de tus padres; esto será una alegría para ellos y para ti. Mañana saldrás, pues, para tu tierra. Mi tierra es un rinconcito de Galicia. Su cielo, generalmente, es pardo 3 lluvioso; su tierra, una esmeralda cuajada de flores 3 de frutos. Aquel día la celeste esfera era azul, tenuemente azul, no azul ocre como en lastierras secas Las flores lucían sus colores con tonos de suave terciopelo... y MariPepa trajinaba en su huerta. Mari- Pepa 3- 3- 0 habíamos sido novios cuando teníamos ambos diez años, cuando yo- -por decirlo así- -apenas había comenzado á balbucir el latín. Yo 3- a era casi un sabio, ella continuaba tan sencilla y tan ignorante como entonces; pero más consecuente que 3- 0, no me había olvidado. En esos corazones inocentes y en esos cerebros limpios de silogismos, generalmente, no suele caber nada más que vina pasión 3 un solo pensamiento, 3- no ¡o digo en contra su 3 a, pues á todas horas, en las clases superiores, se encuentran corazones y cerebros completamente vacíos Hablamos Mari- Pepa 3 3 o, 3- el lapso de los años se cubrió con un mar de amor. Y o fui soldado; mi tío no se incomodó conmigo, como alguien pudiera creerse, amparo mis deseos, me siguió protegieudo, 3 después de ganar una plaza de sobrestante de Obras pública. s, él mismo nos echó la bendición á Mari- Pepa v á este cura fracasado, que empezó el camino de padre de almas, y ho 3 lo es de cinco chiquillos mu 3 hermosos, eso sí, pero que ine acaban con todo el pan que gano y aún les queda apetito. ToM. 4 s CARRETERO D I B U J O DE LOZANO