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J- Z s i í X; w ¿íSl S: MV TlTIivíiE S Jil tumbor, los platil os, el bombo y la corneta ¡uc, desacordes, tocan altoVnativamenle cuatro tUiriteros, convocan á la gente. Curiosea la nube de ohiquillos inquieta Cuando el sol va cayendo, comienza el espectáculo. Baila una. diminuta, tostada bailarina; un payaso truhanesco, llena la faz de harina, de los espectadores es hilarante oráculo. ¡Cómo alegran á todos donaires y cachetesl Y dan saltos mortales dos ruines mozalbetes que ostentan on ol rostro su hacienda- sol y hambre. ¡Poro lo más hermoso de ver. es la chiquilla que para co. itrapeso llevando una sombrilla, con gracia y gentileza corre por un alambre! La noche llega: cn marcha! Con recia algarabíi entrasteis y en silencio partís; el día nace, y en sonidos, colores y risas se complace; y al morir, taciturno se va... Sois como el día Caminad por la blanca dormida carretera, que otro pueblo mañana vuestra música espera, vuestro ejicanto fu. gaz, pintoresco y sonoro. La noche os es propicia; la noche soberana que os cobija, piadosa, con ternura de hermana bajo un velo cuajado de monedas de oro, ENRIQUE D Í E Z- G A N E D O n Se acabó... Ya las gorras un óbolo demandan; pero como la gente del pueblo es poca y pobre, van cayendo, rehacías, las monedas de cobre. Los grupos, lentamente, se alejan y desbaudí DIBUJO DE REGIDOE