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DKSFK DI DJL b a h u m i l d e y enlutada mujer, la pobre m a d r e aún joven, pero ya como un d e s e c h o inúHl de la vida, enferma y agotadas por el trabajo y el dolor s u s fuerzas, con angustia á la puerta s e detiene del obrador, y á la delgada niña de retrasada pubertad, que escucha llorosa y en s lencio, le dice con voz débil profundamente triste: ¡iMo puedo más; me falfan alientos, hija mía! M e voy al hospital: piden mis h u e s o s caer en una cama para no levantarse... f Iecesita mi cuerpo descansar... ¡d e s c a n s a r para siempre! ¡Si tu padre viviera! ¡Quién me lo había de decir, Dios mió! S o b r e todas las cosas, hija, te recomiendo tus pobres hermanitos. en el asilo están, y las h e r m a n a s han quedado coníormes en que allí te recv. jas; cuida de ellos aplícate, y que s e a s mujercifa de bien... Ya v e s que tienes que servirles de madre; porque puede, hija mía, ¡que yo no os vea más... que ya no vuelval Y la niña y su madre, a r r a s a d o s de lágrimas los ojos, b e s á n d o s e en silencio, ¡para siempre, quizás, s e han separado! M E D T K A UXliUJO UE REGIuOa