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el camposanto... ¡Qué majestuoso camina por el paseo de coches del Retiro, entre sus compañeros encliisterados... Tal vez sienta la no. stalgia de la librea... A n d a cochero, anda, pero uo muy de prisa; á ver si pasamos junto á aquella rubia de la berlina... que me interesa mucho. Una vuelta, otra vuelta y más vueltas á la noria... Sería curiosa una estadística que nos dijera cuántas pesetas gastan al año los madrileños en sus paseos en coche por el Retiro y por la Castellana. Alguien ha averiguado que Madrid es, acaso, la capital del mundo que tiene más carruajes, con relación al número de sus habitantes. Y como ahora no se traía de quien lleva prisa, sino de quien quiere lucirse, la estadística pedida serviría para deríostrar lo que cuesta el satisfacer una pequeña vanidad. Y demostraría también, con el ejemplo de la mañuela que el hombre, hasta cuando quiere ser vanidosillo, necesita del concurso de dos animales, ó por lo menos de uno... ¡Qué bien se va en la mañuela mirando con aire displicente á la multitud, como diciendo: ¡Aquí ha -un hombre... El cochero agradece este pequeño orgullo, que le permite cobrar horas y horas... Si es una hora solamente no lo agradece tanto; á menos que sea la hora tan escurrida que él pueda convertirla en carrera. Por eso al cochero de punto hay que decirle como á las señoras próximas á ser madres: ¡Que Dios le dé á usted una hora cortita! cV Scherzo. ¿Mas quién concibe la mañuela en un paseo ó en un entierro? No, no... La mañuela ha sido creada para la gente de buen humor, para la gente alegre, para la gente que se divierte... Cada flor tiene su aroma, cada cosa tiene su ritmo. El aroma de la mañuela es la alegría; su ritmo, el suave ritmo del amor que vibra en las noches misteriosas, encantadoras del verano... La mañuela es un todo formado por cuatro componentes indispensables: el coche, la parroquia, el cochero y el caballo... Suprimid uno de éstos, en su verdadera calidad, y el todo desaparece. La mañuela para serlo, ha de ser un coche destartaladillo y despintado, que cruja un poco y que resulte asaz incómodo y mal oliente. Ha de tener un cochero sabio en su ciencia, que sepa gruñir y sonreír á un tiempo, vestido de cualquier manera un poco grasicnta, con un sourbrero de paja menos clara que la qtie come su compañero. H a de tener un caballo desmedrado, exangüe, que asome los huesos por entre los arreos y suspire en los trotes y en las cuestas... H a de tener una parroquia que cante, que grite, que vocee, que beba y que haga cosas para asombrar al transeúnte... En el paseo, llevando á dos señoras y á unos niños ó una persona formal, ya no es mañuela bien limpio el coche y bien cuidad ya no es mañuela con un cochero correcto, grave ó bien vestido, ya no es mañuela si su caballo es reluciente y corre, 3 a n es mañuela Será mejor, más útil, más cómodo el vehícul pero 3 a no es mañuela ¡Ya no es esa sacrosanta institución madrileña que acompañó las gratas horas de nuestra juventud, á dos pesetas la hora, naturalmente... ¡Eh, eh! ¡Ahí va, que mancho... ¡Alegría, alegría! ¡Viva España! El que tiene una pena no duerme, -j yo siempre est 03- durmÍ ndo. ¡Ahí los hombres! ¡Danos unas! ¡La mía con seltz! Cuidado, que pasa la mañuela ¿No envidiáis el paso de la alesrría. d) Presto. Pasa la mañuela Muy presto pasará á la historia... Ya el coche lleva gomas y está bien limpio y ostenta unos letreros que prohiben ciertas cosas naturales. Lleva también una bocina, más molesta que el grito del auriga. El caballo va con campanillas, y esto no es justo, tratánd se de clase tan humilde. El cochero tiene un uniforme con gorra de plato y es comedido y casi equitativo. La parroquia disminu 3 e 3- además, sabe pedir la tarifa y el auxilio de los guardias... La mañuela se va extinguiendo poco á poco. Morirá como todos los miembros de su familia, vencida por el automóvil... ¡Qué horror... ¿Quién concibe una berlina cómoda con un olor peor que el que solíamos disfrutar detrás del caballo; con un chmiffeur elegante que sepa manejar la manivela y no se tome unas tintas para no perder Njl g i a SU gravedad? 1 -í V horror... Mas asi está dispuesto, y fuerza es acatar las lej es? r naturales... ¿Habrá luego una, mañuela- automóvil... ¡Es posible... Pasará también la edad del taff, iaff y vendrá acaso la de los globos dirigibles. Y habrá también el globo- mañuela, que correrá por horas ó por carreras, bajo la amplia capota de los cielos... A N T O N I O PALOMERO DIRLVOS D E X A Ü D A R Ó