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ilnovecientociiiqueaba. Este verbo modernista quiere decir que corría el año 1905. También corría un automóvil hacia Madrid, por la carretera de Alcaiá, á la hora del entredoslucescer (continúo verborizando modernistamente) Eran dos las perscnas que automovileaban: el chauffntr, un hotentote, negro como el ébano, y su dueño, D. José de Eebrija, diputado á Cortes por Alcalá de Henares, donde tenía su habitual residencia y de donde venia á Madrid con una velocidad vertiginosa, desatendiendo las Ordenanzas municipales, atrepellando perros, asustando el ganado de los carros, arrancando maldiciones á los carretei- os y sin. detenerse en el fielato cuando los consumeros le dieron el alto repetidas veces. A los pocos minutos el automóvil se paraba en la calle de Serrano infestándola de olor á gasolina. El Sr. de Lebrija saltó al suelo con la misma facilidad y ligereza que solía saltar de un partido político á otro, y de cuatro saltos subió la escalera de una casa de hermosa apariencia, deteniéndose ante una puerta sobre la cual se leía en un letrero porcelánico: Doctor Kéning Tocó el botón eléctrico, abrióse la puerta y seguidamente entró en el despacho donde el doctor se encontraba estudiando. -vSeñor doctor- -exclamó el político, -necesito de sus auxilios. De qué se trata? -Mi hijo acaba de perder un dedo; cosas de chicos: á la hora de comer se empeñó en cortar el salchichón á rodajas para entremesar la comida; el cuchillo estaba recién afilado y se ha seccionado completamente el índice de la mano izquierda por la segunda falange. ¿Guardan ustedes el dedo? -vSí, señor. -Pues no hay que apurarse; dispongo de alguna cantidad de radium para colocar el dedo en su sitio; es cosa de segundos. ¿Dónde está su hijo? -En Alcalá de Henares; abajo tengo el automóvil; podemos partir cuando usted guste. -Ahora mismo- -dijo el doctor, y tomando una pequeña caja, contenedora del radüim, salió del despacho con Lebrija. Cuando el automóvil salía de Madrid, conduciendo á los tres viajeros, nochecerraba. -Higa usted, doctor- -preguntó Lebrija, ¿tiene usted confianza en la operación? -Absoluta; el radium es un cuerpo simple, descubierto hace poco, que tiene propiedades maravillosas; con él se ha resuelto el problema de la alimentación á distancia, es decir, que los tripulantes de un barco ó de un globo no necesitan llevar vituallas, pues por medio del radium se les envía desde tierra y á distancias de miles de kilómetros, lo que los físicos llamamos ondas alimenticias; basta llevar en el globo ó en el barco un receptor de dichas ondas, las cuales, una vez condensadas, presentan la forma de globulillos ó grajea de gran poder nutritivo. Por medio del radium se hace transparente una tapia de adobes, y algunos tresillistas lo emplean para conocer la carta primera de la baceta, á fin de dar vuelta si íes conviene, ó lo que es lo mismo según frase de los tresillistas, para saber la lengua de los conejos; y además de otras muchas propiedades asombrosas, tiene la de volver á unir al cuerpo humano cualquier miembro separado.