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Y, recibido el juramento, cerrada la puerta, encendida la luz, Elias descubrió unos lienzos, desempolvó unos cartapacios y expuso con serena voz de loco disertante tinas grandiosas y extrañas teorías. ¿Qué más cosas se dijeron y comunicaron durante aquella noclie lluviosa de otoño? Nadie lo supo. El aventurero salió al día siguiente de la casa conventual, no abatido como llego, sino altivo y serenado, como quien posee algo que vale tanto como la Verdad. A poco, un pobre pintor que hacía retratos, despuntó por cierta extrañeza que hubo de inquietar un tanto á los doctos. Hacía extravagantes figuras de once cabezas de alto, contra el canon establecido y no traspasado; pero vestidas de colores maravillosos, ennoblecidas con signos y atributos de una gracia sobrehumana y audaz. Muchos de sus cuadros no tenían asunto, ó era tan intrincado, escondido y selvoso, que costara la misma vida aclararlo, ni m. ás ni menos que si de un poema de D. Euis de Góngora se tratase. Y por esto escribió á un abad su amigo, el Sr. J) Juan Alvarez- Gato y Maestre, esci- ibano Real de la Villa y Corte, y crítico bachillerado en la calle Mayor, donde exponían los cuadros á la pasada del Corpus. ¿Quién vido jamás que las sagradas cabezas de San Joan y la Virgen lleguen á los mesnios brazos de la bendita Cruz? ¿Quién que Sanctos desnudos tengan las gambetas torcidas, como muelles de reloxero, y los rostros mal barbados, como de faunos gentiles? ¿Qué alma cristiana no se duele de tantas locuras y prevaricaciones? Dios tenga de su mano á los pecadores, y el Nuncio de Toledo sea con sus cuerpos. A mí, que me entierren con Joan Rodríguez, el de los soportales, que acaba de pintar para la Real Insigne y Sacramental Archicofradía de qae soy Esclavo, un San Bartolomé tan al vivo, que da gozo, con tanto carmín y sangraza, que es fama lo pintó en el matadero. Y, sin embargo, aquella rara, libre y extraña manera de pintar, llevaba dentro una cosa nueva, una sensación desconocida, acaso un acierto, de segui o una audacia. Era la fórmula, la doctrina, la dztena nueva del Arte 3- del juicio, comunicada por el loco Elias á ese otro loco que se llama, á ver si me acuerdo, Domenico Theoco... eso es, Theoco... jOué diantre! No me acuerdo. J o s é NOGAEES r, Ajo- Ki: i- XP: vES I E L C O U L L A U T ALER.