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F f A -i f v. i WH- EL PICACHO D E LA IZQUIERDA D E LA MONTAÑA de París, desde la que á simple vista contaba más de treinta pueblos, medía por centímetros los kilómeiroH y las leguas, semejaban arroyuelos los ríos y barrancos, llanuras las montañas, y recorría con la vista de Monserrat á Valencia, de Castilla á Cataluña, una gran extensión de la Península. Una tormenta que se acercaba le obligó á buscar abriyo en el ermitorio de San Juan, paralo cual tuvo que atravesar el grandioso bosque de pinos seculares, de sorprendente elevación, y cuyas ramas abate el peso de las nieves. Su espesura es tal, que los rayos solaren n o penetran hasta el suelo, cubierto de fresco césped. En él habitan, además del ganado vacuno y cabrío, ardillas, zorras y cuervos. El ermitorio áe San Juan fué construido para convento, en 1607, junto á las ruina: de otro edificio. Dos clatistros, con tallada arquería y una torre cuadrada, son lo más característico, del templo. En los detalles se encuentran artesona- v dos y aleros de talla primorosa y original, columnas y ménsulas, restos de pasada riqueza. La iglesia es amplia, con pinturas de escaso valor y un retablo dorado. En la cima más alta de Peñagolosa hay un torreón pequeño de remota antigüedad, rico en leyendas y quebrantado por los rayos. En él subí como pude, escribe el Sr. Sarthou, y emocionado me descubrí, admirando al Creador y despidiéndome de Peñagolosa, quizá para siempre. En aquel momento nuestro corresponsal dio un entusiástico ¡viva! á España. I 1 ÍM m 1 C -4. PEÑAGOLOSA. VISTA Á DOS LTÍGITAS D E DISTANCIA