Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
-AILÍO R cpT- JK S i L I Y J L jATANÁs observó un día que en su reino se habían dulcificado mucho los reprobos, y que Belial, su segundo jefe, descuidando el importante ramo de los tormentos, se entregaba más de lo conveniente á viajes secretos, de los que siempre volvía con mejor humor y menos actividad. ¿Belial iba á la tierra á pervertir á los humanos, como era su deber, ó se iba humanizando él? Decididamente urgía poner remedio á mal tan grave, y Satanás dedicóse á buscar sustituto á su negligente secretario. Necesitaba Un auxiliar enérgico para su eterna obra de perdición y de crueldad; pero un auxi j liar fiero y duro como él, i- como él i n s e n s i b l e al bien, sordo á las humanas quejas, ciego para la belleza, soberbio con los grandes, cruel con los débiles, ajeno siempre á toda virtud, sin enmienda ni arrepentimiento. ambos: ambición, soberbia, ingratitud, crueldad implacable, eterno odio á Dios y á la humanidad y guerra á toda virtud. Tales eran los servicios que prestaría el nuevo secretario, á cambio d e t e ner bajo su yugo á todos los condenados. Satanás, por su parte, contaba de antemano con el alma de Rogerio. -Mira, Rogerio, ó tú ó yo nos hemos equivocado. Alia en el mundo te creí ma o; hoy sospecho que me engañas. Tus crueldades son pasaieras, tus castigos leves, t u s- -1 odios platónicos; entre i Belial y tú hay mucha diferencia: m i e n t r a s él I rabia y maldice, tú ríes y sueñas; él castiga sin piedad, tú acusas sin rencor; él odia á los humanos, tú te a c u e r d a s demasiado de la tierra. ¿Qué te ocurre? ¿Estás arrepentido de tu nuevo cargo? -No, mil v e c e s no. Kn el lindo pueblo X Quisiera tener entre mis halló Satanás á su hommanos la humanidad enbre, mejor dicho, á su tera para a h o g a r l a en fiera. sangre de inocentes; si yo Allí, en aquella tierra pudiera, borraría del c olinda, l i m p i a y alegre razón de la madre hasta como ninguna, encontró el amor á sus hijos, y de el diablo donde escoger. la mente de Dios hasta la Entre los m o z o s del idea de la justicia. No, no pueblo, honrados y traes lo que tú supones... bajadores, habíalos tamMira, hay en aquel rinbién perversos hasta lo cón del mundo donde me inconcebible. encontraste, una mujer rubia como la mies en Decíase de alguno que, Agosto, blanca como la impaciente por disfrutar nieve que cubre los pilos bienes de su padre, cos de la sierra, como el asesinóle alevosamente copo antes de posarse en en el, tranquilo hogar; á el fango de la calle, inootro señalábale la p ú t l i cente y pura como el sueca opinión como verdugo ño del hijo en el regazo de i n o c e n t e s criaturas, f de su madre, que desde estranguladas p o r s u s niño fué mi único temor, traidoras manos; aquél de hombre mi solo conera tildado de corruptor suelo; cuando todos me incorregible de tiernas d e s p r e c i a b a n ella me m u c h a c h a s tal cual, sonreía, y al acariciarla huésped abonado á cárj o, temblaba de gozo enceles y presidios, era, sin tre mis brazos, como los embargo, reputado entre pétalos de la rosa que el aquella calaña como tí- viento agita... mido novato en tan brillante carrera; y entre to ¡Basta! -rugió Satados ellos c o m o su jefe nás. ¡Estás enamorado indiscutible, al que pro de esa m u j e r ¿no es pios merecimientos y ajecierto? nos aplausos h a b í a n l e- ¡Oh, sí, enamorado, concedido tan suprema distinción, descollaba el loco; nada hay que pueda borrar de mí su dulce bravo Rogerio, criminal empedernido, mozo cruerecuerdol lísimo y feroz, que desde sus primeros años mos- -Pues bien, vete, imbécil, vete; no me sirves tró sus sanguinarios instintos maltratando aniaquí. Yo soy todo odio, sombra, pecado brutal, males, saqueando tumbas, asesinando mujeres v irredimible, y el amor es luz, esperanza, redenniños, y que más tarde, educado entre la laifa, fué ción; no, no me sirves, huye de aquí, estás enael espanto y terror de la comarca por sus singula- morado; el amor te salvará algún día, -yo no res éinauditos crímenes. puedo admitir aquí luás que incrédulos y desesA él dirigióse Satanás, seguro cíe su elección y perados. orgulloso de su futuro colaborador. RAMIRO SIERRA Pocas, pero expresivas palabras bastaron entre DIIÍUJO DE J FRAXCIÍS