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I. ÓPKZ MEZQUITA A N T E L A EXPOSICIÓN DE B E L L A S A R T E S POR LOS ESTUDIOS l S i E aproxima el día de apertura de la Exposición de Bellas Artes, que, salvo algún corto aplaza miento antireglamentario, pues con lo antireglamentario hay que contar siempre, se verificará en los primeros días del mes próximo. El mes que precede á la apertura de la bienal de Bellas Artes es el de los grandes apuros, del terror, del mareo y hasta de la locura para los atareados pintores y escultores. Escasamente un seis por ciento de las obras que llenan el palacio del Hipódromo son de las concebidas y realizadas con arreglo á las condiciones indispensables á toda buena gestación y normal alumbramiento. Eas restantes se improvisan. He aquí cómo se improvisan estas obras de arte. Ya está el lienzo en el taller, y gracias si llega veinte días antes de la apertura. En los primeros momentos, su tersa y limpia superficie provoca é incita á la imaginación; multitud de asuntos se disputan la blanca tela, y todo suele ir bien mientras sólo se trata de imaginar; pero hay que pintarlos, y ante tal idea resfríase poco á poco el ardor primero. A los dos ó tres días, las locas esperanzas que suscitó el lienzo inmaculado, donde tan sublimes cosas podrían pintarse, huyen, dejando en su lugar un miedo terrible. Pero hay que pintar lo que sea, y se comienza. ¿Asunto? Pues eso, o i 2 íe sea. Ealtan doce, ocho días; se divide el lienzo en otras tantas partes, que el pobre artista llena de sol á sol, con el sudor de su frente, como quien cava. A pesar de la abundancia de este género de improvisaciones en toda Exposición española, la bienal de Bellas Artes agita á cierto público lo suficiente para que sea mirado con interés cuanto se relaciona con la proximidad y anuncio de su apertura, pues al cabo es el palenque délos torneos oficiales. JSTO se esperan ya las Exposiciones con la emoción de antaño; son pocos los que esperan aquellas obras efectistas que alborotaban á la afición. En cambio, van notándose entre la multitud de imitaciones insulsas, sanos brotes del naturalismo espontáneamente sentido entre nosotros cuando se acude á las propias convicciones y éstas se mantienen con viril energía, frente á m. odas y escuelas radicalmente opuestas á nuestra condición sentimental. Algo bueno, en este sentido, esperamos ver en la próxima Exposición, á cuya simpática acogida quiere. contribuir BI Í XCO Y NEGRO publicando algunas fotografías, no de las obras, pues se debe íntegra su novedad al certamen, sino de los artistas, á quienes hemos tratado de sorprender en sus tañeres entregados á la labor que pronto ha de juzgar el público, sintiendo que por falta de sitio no íic uren en estas planas cuantos por su talento merecen en ellas un espacio. a s Exposiciones oficiales llevan aquí, donde no hay más vida ostensible que la oficial, grandes ventajas sobre las que no lo son; inauguración oficial estruendosa, calificación sancionada por e! ministro, recompensas que son como títulos profesionales, y pesetas. En cambio, el público verdadero, los ricos que pueden recrearse con la contemplación de buenas pinturas en sus casas, los propietarios