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BXJE. OOS URGOS conmemcra el Sacro Drama de la Pasión con la austeridad propia de una vieja ciudad castellana. Es el recogimiento p á s que la ostentación el que informa su espíritu religioso; no exterioriza riquezas artísticas en ensayadas procesiones, ni exhibe imágenes ó pasos llamativos y lujosos entre largas filas de penitentes encapuchados; el espectáculo meridional no ha llegado á imponerse por ley de costumbre en aquel solar de Castilla. Sólo el Viernes celébrase la procesión del Santo Entierro, que desde la iglesia de San Cosme y San Damián parte solemnemente, recorriendo escaso número de calles para regresar al punto de partida, y llevando la urna santa, que á hombros conducen les Hermanos de la Orden Tercera; la procesión deslizase silenciosamente, sin que la interrumpan repiqueteos de campanilleros ni golpes secos de bastones para indicar la marcha; la gente acude al paso de ella sin atolondramientos de curiosida d, sino más bien reflejando la impresión triste del acto. Esto en las calles; las iglesias, en cambio, y los conventos rinden este tributo anual de recordación debido á los augustos Misterios de la Pasión de Jesús, colocando espléndidos monumentos en sus altares mayores. Los Oficios en la Catedral, admiración de tantas generaciones, cuya grandeza artística no es oca. sión adecuada para que el cronista la revisten inusitada solemnidad; el Arzobispo oficia el Domingo de Ramos; él celebra la ceremonia del Lavatorio el Jueves Santo, y este mismo día, por la mañana, bendice los Santos Óleos, ceremonia característica á la que acuden todos los curas de los pueblos de la provincia prosternándose ante el venerable Prelado, cuya bendición reciben para todo el año. A las seis de la mañana del Viernes, el lectoral de Catedral predica el sermón de Soledad; el tempio llénase de devotos, más madrugadores en este día que de ordinario. E l aspecto profano de Burgos, digámoslo así, durante los dias de Semana Santa, no ofrece nota