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UN REY Y UN CIUDADANO LLEGADA DEL RE f KDUAKDO V i l A LA VTLLA FliANCKSA D E SAV E ot, Hutin T n u n p u s EL KXPKF. SIDENTE LOÜBET SALE D E VISITAR EL CONCURSO HÍPICO Fot M Rol p BINAR es oficio grave y difícil; por eso los Soberanos anhelan sustraerse de tiempo en tiempo á la pe sadumbre de los negocios del Estado, al rigorismo de la vida y de la, etiqueta oficial. Ese ansiado sosiego buscó en Biarritz Eduardo V I I pero seguramente no pudo disfrutarlo tan prolongado y tan sereno como él habría apetecido, porque si los aldeanos y aldeanas del pintoresco país vasco que recorrió no le conocieron, su calidad no pudo nunca pasar desapercibida ni en las aldeas y pueblecillos más humildes como Save, en que lo reproduce nuestro grabado. Siempre, por más que el Gobierno francés desplegase c u i d a dos exquisitos para no hacer ostensible la celosa vigilancia que se ejercía alrededor de su regio huésped éste ha debido sentir oprimido su espíritu por esa vigilancia; siempre ha sido un Rey. a paz que en Biarritz fué á buscar Eduardo VII la halló completa Eoubet, el expresidente de la República francesa. El ha sido también, mientras duró su mandato, Soberano de un gran pueblo; él, hace unos meses, no podía tampoco aislarse de un modo absoluto, vivir para sí, porque se debía á los franceses sus conciudadanos; él, nacido en una casa modesta, habitó en su ancianidad un palacio; á él, por último le ha sido reservado el goce incomparable de haberlo gustado todo, de haber sido el primero y de no ser el último hoy. En la fotografía que reproducimos se ve á Emilio Eoubet confundido entre la multitud que asistió un día, un día cualquiera, á visitar el Con curso hípico que se celebra en París,