Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Z JL H U E L Q- J L I D E JUID S toáoslos años por Semana Santa cipales escenas de la Vida, Pasión eces de teatro un pajar espacioso; encárganse de la interpretación las más bellas zagalas, avispados mozuelos y discretos ancianos, de entre los villalobreguenses; y de diez leguas á la redonda acuden forasteros á presenciar la fiesta, pues tal es la nombradía de que disfruta Villalóbregapor su función, que emoeaueñece á la que goza Fuenlabrada por sus rosquillas. Tan justa fama débese, sobre todo, al cuidadoso esmero con que las autoridades de la villa procuran el mayor lucimiento posible del espectáculo y al entusiasmo que anima á cuantos en él han de tomar activa parte. Hácense durar hasta el mes de Abril los ensayos comenzados en Diciembre; elige el alcalde, debidamente asesorado por el resto del Concejo, á los que juzga más aptos para el desempeño de la obra, y con tal brío se disputan los aficionados los papeles, que aún no se ha dado el caso de que la que un año hizo de Virgen pudiera volver á serlo al siguiente, ni de que una luisma persona haya sido crucificada más de una vez. Lograr para tal acto la preferencia concejil, es cosa que en Villalóbrega quita el sueño á mozos y á caducos. Y esto se explica, porque dicha distinción trae aparejada, en el que la obtiene, el reconocimiento de sobresalientes cualidades sobre los demás. -Hizo de Cristo, de Barrabás ó de María en la Pasión de há cuatro inviernos- -se dice en el pueblo, ponderando la gentileza de un joven, la travesura de un sesentón ó la hermosura de una mujer. Y cuando alguna madre del lugar, orguUosa con su pequeñuelp celebra sus infantiles gracias, no es raro oírla exclamar con alborozo: ¡Así que llegue á hombre, me le van á escoger para Jesús! Dos papeles, y de los más importantes aunque odiosos, hay en la obra que tanto á los villalobreguenses deleita, que ni son disputados por nadie, ni habrá nunca alcalde bastante atrevido para desposeer de ellos á los que de luengo tiempo los vienen desempeñando: estos papeles son el de Judas, el traidor apóstol, y el de Gestas, el mal ladrón. Verdad es que lA buscados í con candil podrían hallarse más apropiados tipos para representar á t a n execrables personajes como el del tío Joroba y el de su hijo, el tío Jorobeta, que son los que disfrutan de este honor. Ambos son jibosos y bizcos; mal encarados, de voz ronca, aguardentosa, y de nariz amoratada y granujienta: el vivo retrato, en fin, de lo que debieron ser el más infame de los discípulos y el más empedernido de los bandoleros. Hasta hace muy poco, la presencia de estos dos individuos sobre las mal unidas tablas del provisional escenario, provocaba en el público una tempestad de denuestos é imprecaciones. ¡No te fíes de ese, que te va á vender! -se oía á lo mejor gritar á i: na vieja que presenciaba el espectáculo sentada en su banquillo, y se creía en el caso de prevenir al Señor cuando en el Monte de las Olivas se le acerca J u d a s á besarle. ¡Bribonazo, hereje! -chillaba otra al traidor, viéndole mostrar el bolsillo que encerraba el premio de su villanía. Y los más exaltados de los espectadores enseñaban iracundos sus puños á Gestas, cuando éste, atado á la cruz, blasfema del Redentor, y obligaban al mal apóstol á repetir dos ó tres veces la escena de su suicidio, pareciéndoles, sin duda, que una sola muerte no bastaba á tan gran criminal. Para desdicha del tío Joroba, la animosidad que atraían sobre él y su hijo tan abominables papeles, trascendía fuera de la escena; y así como la gentil mozuela á la que su buena dicha había hecho figurar de Virgen hallaba pronto novio, y el galán mocito que hacía una vez de Cristo dejaba luego en mantillas á Don Juan Tenorio por sus femeniles conquistas, estos desgraciados Judas y Gestas de guardarropía sufrían todo el año el odio de sus convecinos, cual si de veras hubieran realizado lo que de mentiras ejecutaban.