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LOS INYENTAEIOS DE LAS IGLESIAS EN FfíANCIA o hace muchos días, al comenzar á efectuarse los inventarios en las iglesias francesas, nos ocupábamos fie algunas escenas censurables ocurridas en París aun después de haberse recibido allí hivS órdenes del Pontífice, única autoridad á quien se debe respeto y obediencia por todos los católicos, y en las que el Papa mandaba á los fieles absoluta circunspección, condenando las violencias, incompatibles siempre con el espíritu cristiano y con las tradiciones de la Iglesia. Desde que, hace más de un mes, dieron principio los inven arios, se han registrado disturbios en muchas ciudades de hi República vecina, y hay todavía templos donde los agentes no han podido inventariar por la resistencia tenaz que los católicos les han opuesto. Entre estas iglesias, es curioso el caso de la llamada basílica de San Agustín, sita cu uno de los barrios más aristocráticos d é l a capital de Francia. Los miembros del Consejo de fábrica de dicha pai r o q u i a personajes pertene lentes todos á familias d i s linguidísimas, han organizado una guardia especial que presta noche y día sus servicios en el templo citado. L o s aristocráticos guardias ordenaron que fuesen cerradas las v e r j a s magníficas y las puertas y ventanas que dan acceso al templo, quedando sólo franco un postigo que da al lado Norte. Es muy difícil conseguir la entrada en la iglesia; los imprO visados guardias someten á las fieles á reconocimientos minuciosos. El i6 del corriente celebróse enla basílica de San Agustín una boda aristocrática: contrajo matrimonio el conde Gontrán de. Maret con la hija del conde Balbiani. No fué fácil empresa que los guardias permitieran la entrada en la parroquiana los novios y al cortejo nupcial. Cada uno de los invitados antojábasele á los oficiosos guardianes un agente. Después de amplia discusión vinieron á un acuerdo. Los novios y su séquito penetrarían en el teníplo por una de las puertas laterales de la verja y saldrían por otra que oportunamente sería designada; pero sólo durante el tiempo preciso para cpie la comitiva entrase y saliese, estarían francas las puertas del templo. Cumplióse el programa con todo rigor. El público no pudo lograr que se le. permitiese la entrada en la parroquia, y desde las verjas exteriores presenció el desfile de los invitados á la boda. Tan pronto como los desposados salieron de San Agustín, uno de los guardias, el presidente del Consejo de fábrica, cori ectamente vestido dé levita y sombrero de copa, apresuróse á cerrar por sí mismo con llave las puertas de la iglesia. 1, T. OS DESrOSAUOS SALIENDO DE LA BASÍLICA DE SAN AGUSTÍN. 2 E) PÚBLICO DETRÁS BK LAS VERJAS DEL TEMPLO EL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE FÁBRICA CERRANDO LAS PUERTAS DE LA IGLESIA Fots. Sel v aHt