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ROMERO ROBLEDO o es posible resumir en pocas líneas la vida del infatigable luchador político que ha desaparecido para siempre, ni hacer otra cosa que anotar sucintamente algunos datos de su biografía. Nació Romero Robledo en 1838 en Antequera; estudió Jurisprudencia, fué diputado á los veinticuatro años, fué liberal y revolucionario; triunfante la República, templáronse sus pasiones. Trabajó ardientemente por restaurar la Monarquía; con Cánovas, que representaba la reflexión, la supremacía del talento, luchó Romero Robledo, que significaba el ímpetu, la propaganda, la pasión vehementísima. Al advenimiento de D. Alfonso X I I intervino constantemente en la gobernación del Estado. Muerto el malogrado Monarca, separóse Romero de su jefe, intentó formar un partido político, sin lograrlo unióse luego á López üonunguez, y volvió más tarde á ser el lugarteniente de su jefe natural, de Cánovas, y asesinado éste, combatió sm tregua contra los gobernantes, so. steniendo él solo una oposición violenta, implacable. En esta ruda batalla fué atacado por una terrible enfermedad; sometióse á una dolorosa operación, y otra vez escucháronse en las Cortes las palabras de aquel tribuno, más pujantes, más impetuosas y demoledoras que nunca. Alcanzó la merecida honra d e presidir el Parlamento español, y en el contraste de su serenidad reflexiva con su temperamento, mostró claramente Rentero Robledo el poder de su inteligencia. RETKATO IIECIIÍNTK DKL SR. ROMERO ROBLEDO Pot MufiRZ cié Hacna El ardor característico de su oratoria nacía de la sinceridad de su fe; no alardeaba de poseer la absoluta certeza, pero defendía lo que él pensaba ser lo justo, lo bueno, lo conveniente. Era el prototipo del orador político parlamentario; el espíritu de Romero Robledo no se nutría de la ciencia de los mamotretos, de las monografías ó de las revistas, sino de las ideas, de los sentimientos generales, de la vida diaria, del ambiente moral y social; de todo esto el orador extraía su ciencia extraña, reflejándola luego en sus discursos á través de su temperamento originalísimo. Recorrían sus palabras todos los matices del sentimiento y de la pasión; indignado, eran sus frases vibrantes, incisivas, cáusticas, irónicas; tranquilo, sus vocablos fluían de su boca fáciles, suaves, insinuantes, y en sus últimos tiempos pronunció algunos discursos de tonos severos, grandilocuentes. Voz flexible, gestos y ademanes en absoluta correspondencia con su estado de aninio, conocimiento magistral de los ardides de la discusión, viveza de ingenio, intención al exponer ó al narrar, espontaneidad y afluencia de palabras, arte supremo para interesar; tales fueron las cualidades todas que el gran improvisador difunto poseyó en grado superlativo. Honores excepcionales concedió el Gobierno al cadáver del esforzado luchador, y desde la capilla ardiente, que se improvisó en el Congreso de los Diputados, hasta la estación derMediodía, maniíestóse el duelo público por la pérdida del gran orador parlamentario. Bi ANCO Y NEGRO se asocia á ese dolor y al de la respetable familia de D. Francisco Romero Robledo.