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BALADAS ESPAÑOLAS, LA MALA MIRADA -Madre, váyame hablando, que me sosiega el alma. -Oye lo que fe digo, hijo de mis enfra. ias: Rompe con los amigos, que son mala compaña. fJo busques por afuera la paz que reina en casa. Tú, quédate en lo fuyo, que el corazón no engaña. para cuidarte, enfermo, con fu madre te basta. -iQué verdad dice, madre! ¡si de antes la pensara! Piensa lo que te digo hijo de mis entrañas: el vino va á la sangre y la quietud al alma. Hunca mueve las manos lo que s e va en palabra? P Iunoa á vivirse vuelven las horas malgastadas, y cuando á morir focan hallambs que nos faltan. ¡Qué verdad dice, madre! ¡si de antes la pensara! Piensa lo que fe digo, hijo de mis entrañas: las riñas no te dejan mejor de lo que estabas. Riñas no abonan pechos ni quebrantan ingratas. J Io por reñirte, enmiendas traidores que te engañan. Si hieres, porque hieres, si no, porque fe matan, la riñas no te dejan mejor de lo que estabas. ¡Qué verdad dice, madre! ¡si de antes, la pensara! -Y, sobre fodo, piensa, ilijo de mis entrañas, á qué traiciones debes estar en esa cama; qué manos fe han herido, qué hiél fe amarga el alma, qué mujer fe me roba qué cariño fe acaba. ¡Mala mirada aquélla que el alma te fraspasai ¡Mala muerte merece la que así te me para! -Madre, madre, no siga, que en eso mismo estaba: ¡en ella sí que pienso y en su mala mirada! De que la vide ¡y antes! yo creo que pensaba. 1 0 se me asuste, madre, de que llegue a olvidarla. ¡Kuánfo más pienso, más se me mete en el alma! E. MARQUINA D I B U J O DE J FRANCÉS i a I r r- 1 T- l i f V