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los detuvo con un gesto imperativo, al que siguió una sonrisa de difícil interpretación. -Esperad un momento... señores- -les dijo entre amable v chancero. -Quiero corresponder á vuestras atenciones, agradecer vuestra acogida y pagar como puedo vuestra hospitalidad. Soy músico y deseo, a la vez; no separarme de mi instrumento favorito sin tocar en él alguna pieza con lo que también os daré una muestra de mi habilidad y celebraremos con música nuestro agradable encuentro. 5 Y tomando una flauta que de la cadena de oro pendia, púsose á tocar, sopiando con todas las fuerzas de sus pulmones. Los agudos sonidos atrajeron á los cazadores, sirvientes y soldados que ya en diversas direcciones corrían inquietos buscando al perdido Emperador, y cuando los ladrones, admirados por tan extraña aventura, escuchaban absortos, aquéllos entraron en la venta, quedándose no menos sorprendidos ante el cuadro que se ofreció á su vista. Don Carlos recobró tranquilamente sus armas y sus prendas, v los bandidos, arrodillados á sus pies, demandaron perdón con voces lastimeras; pero aquél ordenó que se hiciera pronta y severa justicia, y los cuatro salteadores fueron colgados en una horca improvisada á la puerta de la misma venta. Y cuéntase que al retirarse, recordando los sarcástícos cumplimientos con que los bandidos le recibieron, se alejo de allí tarareando por lo bajo los dos primeros versos de su canción favorita MÜle regrett d, e voiís abandonner. DIBUJOS DE E 5 TEVAN Y MÉNHEZ RRINGA FKLIPE PÉREZ Y GONZÁLEZ