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UN GRAN TAUiMATURGO DEVUELVE lA S A P A LOS INCDBABLES CON EL EMPLEO DE UNA FUERZA SUTIL isofflliroffls reyelacÉes relatiías al poder más maravilloso p e el lomlire kya podido descakir. CONSEJOS G- RATUITOS A LOS ENFERMOS Curados por miles sin salir de su domiciiio Maravíllase la Facultad Médica de las sorprendentes curas operadas por Mr. Mann, el distinguido sabio que consagra su vid á la curación de los enfermos, Personas atacadas de tisis, ó á quienes embargaba el temor de muerte prematura producida por la albuminuria, envenenamiento de la sangre, cáncer, hidropesía, diabetc: ó cualesquiera otras enfermedades peligrosas, han sido curadas con el tratamiento de este extraordinario taumaturgo, cuando todos los medicamentos conocidos habían sido emnleados sin resultado, y después de haber confesado su impotencia los más eminentes especialistas. Ki en los anales d i la Medicina, ni en parte alguna, se registran tan numerosas como sorprendentes curas. Son tan asombrosos los éxitos de este taumaturgo, que iia merecido á sus pacientes el sobrenombre del hombre de los milagros, el hombre de los sobrenaturales poderes, la llave de la fuente de Joíieence. ü n repórter que, poco tiempo há, hizo una visita á Mr. Mann, fue recibido por un hombre imponente, cuya personalidad revelaba una canvieción profunda y absoluío dominio de todas sus facultades. Sus ojos, aunque denotando bondad, parecen sorprender nuestros pensamientos más íntimos. Cada una de sus palabras, cada uno de sus gestos, aparecen impresos de benevolencia y consideración para con todo el mundo. Este hombre posee una fuerza de carácter poco común. Contestando a u n a pregunta del repórter, dijo: No puedo explicároslo que os mi tratamiento, al que doy el nombr e de radiopatía. En estos tiempos de desenfrenada competencia, cada paso dado por la Ciencia tieno imitadores ignorantes que se creen al corriente de todos los detalles del nuevo descubrimiento. Si yo tratase de dar alguna explicación á los periódicos sin entrar en todos los detalles, cosa que no puedo hacer en este momento, no cabe duda alguna que, ocho días después de esta publicación, surgiría una docena de individuos poco escrupulosos pretendiendo haJlarsc al corriente de esta nueva Ciencia. Todo lo que puedo deciros por el momento, es que no me sirvo del hipnotismo, ni de la sugestión propiamente dicha. La Radiopatía es muclio más poderosa que estas dos ciencias rudimentarias. jLa Radiopatía es un poder sutil que ordena y dirige la parte intelectual y espiritual del hombre. La Radiopatía coloca al enfermo en tales condiciones de receptividad, que lo hace muy susceptible á los bienhechores efectos de las preparaciones vegetales dé que yo me sirvo paralelamente á la fuerza radio- activa. sEs evidente que esta nueva terapéutica opera diariamente curas maraviUosa. s. Devuélvela vista á los ciegos, hace andar á los paralíticos, y restituye, S. A MAWJí I M. cuyas dolencias cuyo atestado ha ecliado una luz tan viva en fin, la salud á aquellas personas decir en vuestroorgánicas habíanlas colocado al borde del sepulcro. Podéis periódico que pongo mi sobre la Hadiopatia. ciencia á disposición de cuantos tengan necesidad de ella. Haré gustoso el diagnóstico de toda enfermedad cuyos síntomas me sean dados á conocer, é indicaré el método que ha de conducir á una curación completa. Se hace este ofreeitniento especialmente á, las personas que padezcan enfermedades peligrosas y que han seguido en vano otros tratamientos. Deben escribirme en seguida aquellos que se hallan entre las garras de la tisis, de la albuminuria, neurastenia, hidropesía, etc. Invito también, muj especialmente, á que lo hagan los que padecen de dolores de cabeza crónicos, de dispepsia, insomnio, impotencia, vértigos y afecciones genitales, y aplicaré singular atención á todos estos casos, ayudándoles á recobrar la salad. Mr. Mann presentó al repórter multitud de cartas de miembros de la profesión médica, del clero, de hombres de Estado, á quienes lia tenido la satisfacción de curar por medio de la Radiopatía. Le hizo ver igualmente una voluminosa correspondencia procedente, de mujeres de todas lasKclases de la sociedad, retirándose el repórter firmemente convencido de que acababa do conocer al hombre más extraordinario de los tiempos modernos. He aquí algunas lineaS tomadas al azar de las cartas presentadas al repórter: Escribe Mme. Hopkins Daniels: No sé cómo expresaros la alegría que me produce el cambio en mí operado con vuestro tratamiento. Tenia estropeado el estómago y sufría tanto de un catarro, que pasaba gran parte de la noche expectorando. Estaba sumamente nerviosa y también sufría mucho del reúma. Hoy estoy curada y maravillada de tales resultados. Años hacía que no me encontraba tan bien. Gracias: infinitas por v uestra perseverancia en persuadirme de la bondad del tratamiento, esperando que Dios os ayudará á proseguir la obra áümirablé que habéis emprendido. No sabría nunca cómo expresaros mi gratitud por cuanto habéis hecho en favor de mi mujer. Yacía, por, decirlo así, en su lecho de muerte, paralítica y coagulada su sangre en el cerebro. Afirmaban los médicos que no quedaba esperanza alguna de salvarla. Desde el primer día de vuestro tratamiento; experimentaba una gran mejoría. Desapareció el coágulo de sangre; hoy duerme bien y tiene excelente apetito. Mandadme á aquellas personas que aún duden de vuestro maravilloso poder; vengan á mí para comprobar oíe BÍ SÍÍ la asombrosa curación- de mi esposa. No olvidan mis vecinos la precaria situación física porque aquélla atravesaba en los momentos en que empezaba á seguir vuestro tratamiento; momentos de ansiedad, en que la muerte cerníase ya sobre sus sienes. Espero seros útil convirtiendo por mi mismo á los incrédulos en convencidos. J W- Swayne. El lector de este periódico que padezca cualquiera enfermedad, deberá escribir á este hombre asombroso, dirigiendo la carta (franqueada con sello de 25 céntimos) á Mr. Mann, Dept. 103. K. Rochester, New York, Estados unidos de América. Al hacerlo, describid los principales síntomas de vuestra enfermedad. Pedid á Mr. Mann que os ayude, y seréis curados, sin duda alguna, con tanta rapidez como lo ha hecho con numerosos enfermos. La Radiopatía es la Ciencia, maravilla del siglo. JOYERÍA SÜGRANES 9I edaIIas PJBIVDE NTIFS, p u l s e r a s y sortijas El jaejor que esisio (FRASCOS TRIANGULARES) de petieiéu, etc. Dibujos originales. ÚNICO PROPIETARIO s z o o c 2, Rué Castigllone, PARÍS. de HÍeADO FRESCO de BACALAO, Natural y Meüicinai ARENAL, 16