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-r- ¿1 1 EUKEKA f f O R extraordinarios que fueran los -cálculos de Arquímedes, nunca seguramente entraría en sus cálculos que aquella famosísima frase, aquella rotunda y hermosa exclamación triun fal que se escapó de sus labios al ocurrírsele la idea de su más célebre descubrimiento. había, de. tener en. lo porvenir tan múltiples, distintas y aun capricliosas aplicaciones. Si el insigne geómetra siracusano volviera á este mundo, y pasando, verdz gratia, por aiguna calle céntrica de Madrid, viera su famosa exclamación convertida en rótulo de un lujoso establecimiento de obra prima, se quedaría verdaderamente asombrado. Tratárase, por ejemplo, de un establecimiento balneario ó ae una tienaa ae esas donde se venden baños de zinc ó de latón, y la cosa podría explicarse, porque, al decir de algunos biógrafos, en el baño estaba Arquímedes cuando se le ocurrió s u m a s famoso descubrimiento, y del baño salió gritando: Eureka! para recorrer encueros, sin dejar de repetirlo, las calles de Siracusa. Pero poner ese título á una zapatería, sólo puede explicarse p o r u ñ a mala traaucción suponiendo que al gritar en aquella ocasión Arquímedes: ¡Eureka! en griego, es como si hubiera gritado en castellano: ¡Zapateta! Algo más acertado en la versión estuvo aquel estudiante de griego, calavera y aturdido, a quien sus compañeros auguraban por lo menos una paliza, como natural consecuencia de cierta neligrosa aventura en que andaba metido. ¡Te la estás buscando! -le decían á cada momento; -y él, cuando recibió los garrotazos anunciados, no hacía más que gritar á compás de los golpes: ¡Eurekal ¡Eureka! ó como quien dice: Ya me la encontré! ¡Ya me la encontrél El empleo de voces ó frases extranjeras y de latinajos en la conversación, en los periódicos, en los títulos de los libros y en los rótulos de las tiendas es antiguo, general, y, por lo visto, á prueba de chanzas y de epigramas; pero el uso del griego es verdaderamente extraño, y yo sólo recuerdo haber visto usado- -eso sí, con profusión extraordinaria- -el famosísimo ¡Ezireka! para m á s claridad no escrito en griego. No hace mucho tiempo leí l a noticia del invento de un nuevo fonógrafo, cuyo aparato entretenido y provechoso había sido bautizadp por su autor, llamándolo ¡Eureka! Es un fonógrafo con cilindros ó discos de chocolate donde se graban los sonidos con tanta firmeza y exactitud para su repetición, como en la capa de cera endurecida que recubre los cilindros y discos de los fonógrafos, gramófonos y demás aparatos de esa clase hasta ahora conocidos. Yo creo que ese fonógrafo, mejor que ¡Eurekal, pudiera llamarse El recreo de los cinco sentidos ó Los cinco sentidos tout court. Porque el aparato, que es bonito y pintoresco, según el dibujo que acompañaba á la noticia, halaga la vista: el chocolate que forma sus discos ó cilindros, por su natural aroma (siempre se dice el aromático chocolate es agradable al olfato; su funcionamiento perfecto, hablando ó cantando (al decir del autor de la noticia) encanta el oído, y la última aplicación de cilindros y discos (cuando por viejos ó estropeados no diviertan ó no sirvan) pudiendo convertirse en comestibles satisface elgtisto con deleite del paladar y provecho del estómago. En cuanto- torfo nada hay que decir, porque figúrense ustedes el tacto con que hay que manejar