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L (yyoSOTRníi np sentís rnn juanas dQ r rr j. m ¿I t e u t i s que lev: ir á lsúu ainijíü foTasU- ro, cxtr. injero acaso, p: ira q u e cono- ¿cii lo niíúíítro. lo írj i ¿o y os Vil COI aíitícifjüs dt alegría, á 11 ti café J e caitlti. Al a b r i r l a vklrierií, un pestilente vaho de í (hiyulry esencias harnitas, con! aturac ¡í iit, s arojuosas íic Jiiau anilla y Blázqitez, OÜ sale al f: II cu en I m. L: i atmósfera es J c n s a y los jiroues del liuní del tal ico a ins: aii la. lu -de las bombillas. Jíay pnea jjeute cu el café: dos patroqiliauüs repasan n u a serie d e fuliftipias; uno cabecea cu nii TÍUCC JH, abandcmatlo y sin iníí i acompaiíainieuto q n e u n a botella y a ae ¡a: cu otro estreuio, d o i a s t r o s íiilnros d t l loren discuten la siipcríürídacl de F u e n t e s jjobre Ji? w; 5 f j- á ratos se levantan y marcan ali unan suertes; en una uiesa, n viejo vcHc- ine niauolea uincluj p a r a lucir unosíiortijones llenos de pedriscos. -con el soiuhrero celiado liaeia la cara, vierte coucepioN si j i ifü í á u n a camarera q n c lleva nn pafutelittj á la íjar anla por n t r ¡le u n a s ínp m as Que padccf la pobre; y eu eí fondo, cerca del tablada d o n d e se íijnsticia- il caute flauíeueo, el cU idr o sean l o s rFihi s. Ul c- nearñado Jel caíé d o n u i t a üobrc un libro de c u e n t a s lleuo de íjarabatos, y nn perro r ue hace lo propio enroscatlo sobre uu diván huérfano íle pelote, os íjruñe a g r e s i v a m e n t e al v e t o s Vosotros os t e n t á i s eu lortlo de u n a uiesa; u u a Chiuiarera a c u J e a vuestro 11 ama miento y se dispone í serviros. Como se os v e en l a cara q u e v a i s decididos á uorirria, poco á jmco vau l o m a n d o asieulo á vuestro lado las cijr. t- j rüs y lüs del baile, el t racr, d ¿anUior y alg úu uJüo artista que cb u n a eminencia cu el 3; apateado y cU el molinete ¡nfaKiil- La camarera sirve con u n a prodipralídad que os atcníoríxa, cbatos y chatoíi, y todos beben, y se descorchan botelU s y botellas, fiin í (ue la alearía aj) arezca por parte a g uua, Vosntros, f nc íbaSs d i s p n t s t o s d diveitiroSn notáis á JJÜCO fpie os aburrís desesperadam e n t e con aquella conveisaciún insulsa y vacía, j h a s t a os cansáis d e d a r pitillos á los del iKi f -f, que fuman sin entreactos. -Pi ro bueno, jv no h a y uuls mujeres que éstas? -pres nnlais con! a d ¿bil esperanza de q u e d úllim a b o r a sal a lo bueno. -jAv, hijo- -dice la m á s ¡n t n í p i d a n a n t l a r a m o s por la C a r a n i a u- C h i m a y si o s parece! Porijue habéis sufrido un terrible dcseng año. J a cínifíi fi es unn aprecmble jw. iíi uiuv metida en carnes y en colorete, cou u n a s flores de trapo en la cabeza, que ¡ande usted por A niniub) -la fui. ¡jm es otro percberÜT adquirido en ta de Del Kien, y la jíJa fraiufa es uua joven flacncba, con abstmeueia d e carnes; y todas se empeñaU en q n e bebáis sus sccretitos- ¡V vaya gracia! I, a Joven, como los loros, la tiene t o m a d a con u n a muletilla y n o dice m a s q u e HL- ICSC! y, nj hnol ¡V n a d a menos q u e d e Sevilla! PcTo. en fin, vosotros queréis divertiros á t o d a costa y la gente s u b e al t a b l a d o J l -jíj iT, -se hurs a en c cuello d e la camisa como si le viniera corto, y se arrauc: después d e u u a laboriosa preparación, lauícutáudoíie d e su pobre m a d r e y df hobtrU cfitoridD, cosa q u e os molesta por la descortesía; la bailaoiti de a botarga sale por aír rias y aquella mujer baiJaudu con vaivenes de tartana os m u e v e á Cínnpa ií 3 n; la ta ii ní se duele de h a b e r p u t s l o su eailnií en un h o m b r e síu entrañas, por lo qne le pide d un ¡Í- i ii f i t! ti ¡s d e m u e r t e desdi: lueg o, que nial fin teui a. Ocupa el puesto t- l niíio de los tangos; y paríi que á la cHatura n o se le acabe el ¿as, lo sostienen y animan con mt f l (i ¡i m. TL- fcl y ¡f, íj; re J nns- -rnusf eou lo que el chico se hace polvo materialmente. Vosotros 3 a n o queréis ver más; pedís la cuenta, y al nmarla oís un ligero t o q u e á banderillas, Pero como u n a uocbe es u n a uoebe. y jjara eso oi haWis iit zvr íJj, casi os parece bien. Sobre todo cuando os llaman m iuffi y os rueg an que volváis. ¡A v e r s e venisl- -dice la cantarera, y a t u t e á n d o o s fraucameutc. Y v o s o t r o s al otro día decís á los aniij- o: -j aya una Wr -j la d e anocbef T, uis CABALDÓN LJUIUJO i i MCÜLNA VBnA