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ir Kwistó iíu lmía 1 OS AMIGOS DEL MUSEO. UN SENSUAL. -Mi dite che si ammoglia? -Si si ammoglia AÑO XV MADRID 9 DICIEMBRE D E 1905 N U M 762 Hablan así dos viejecitos que discurren por las callejuelas de la vieja ciudad. Estamos en Bergamo; tal vez son los días de otoño en que se celebra la faiaosa feria de San Alejandro; mercaderes, cambistas, artesanos, aventureros de Milán, de Monza, de Treviglio, de Novara, acuden á ella; un rumor inmenso, estrepitoso, llena la plaza; bajo el azul pálido, suave, del cielo del bello cielo de Italia- destacan los colores vivaces de los toldos, de las telas que flamean al aire, de las. sedas brillantes que los fastuosos gentilesbombres y las madonas pasean entre la turba de los labriegos. Y estos dos viejecitos van por las callejuelas retorcidas, Iiacia la feria, charlando sosegadamente de sus recuerdos; ellos han conocido al abuelo de nuestro. amigo- -que tenía. una tiendecilla cerca del Palazzo Brol tto; -ellos han conocido ramOién ai padre- -que, ya con una respetable íorruaá, trasladó su comercio al lado de. la iglesia de Santa María Maggiore; -y e l l o s finalmente s o n ahora amigos del nieto que, ya hecho un señor, olvidado con sus t a l e g a s de las tiendas de sus antecesores, va estos días, en cuanto pasa el bullicio de la feria, á unirse en indisolubles lazos con esta bella b e r g a m e s i t a que sellamaXauretta ó Fiametta. Y n o podréis imaginar un hombre más inteligente, más elegante y más aristocrático q u e éste; su paisano Lorenzo Lotto lo ha retratado en una pint u r a en q u e nuestro amigo le está poniendo una sortija á su futura. Tiene unos ojos anchos, rasgados; las cejas marcan unas líneas s u a v e s se muestra ancha y luminosa, transp i r a n do vida mental, la frente; la nariz, un poco abultada, roma, es una de estas narices- -como la de Baudelaire de hombres sensuales, voluptuosos; y en la cara, limpia, blanca y sanguínea, cuidadosamente afeitada, una boca fina, en ondulación sutilísima; deja adivinar una sonrisa de benevolencia, de desdén, de mundanidad, y de ironía. Por la fisonomía es conocida la virtud interior se lee en nuestra tragicomedia La Celestina. Este amigo nuestro vive en una casa confortable y clara; su indumentaria es elegante y rica (en el retrato de Ivotto lleva un maravilloso ropón de seda negra) come bien, despacio, y en una mesa en que el mantel es nítido, y en que la cristalería y la plata refulgen; acaso tiene un jardín lleno de bellas y fragantes flores; quizás lee algunos ratos unas páginas de Boceado; le placen las líneas armoniosas, ondulantes y rítmicas d e las bellas mujeres; y es seguro, en conclusión, que en esta edad del renacimiento italiano, en que ha tenido la dicha de nacer, en esta edad de vida intensa, de energía y de belleza, es seguro que él sabrá, como aconseja su coetáneo Montaigne, dominar en todos los instantes sus nervios, tener una severa y fría impasibilidad, y disfrutar de este modo, intensamente, sin apasionarse, de todos los matices y cambiantes del espectáculo. I auretta será feliz con él; nuestro amigo es un consumado maestro en el vivir... TOT L A C O S T E AZORIN