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t i i- U s. S TO ESTACIÓN Y MONTK SCHÍCKEJlüKG SOBRE LA LÍNEA DK PRAGA Á BRESLAU is Huttií T r o m p u s ftS S El Turing- Club Austríaco ha celebrado diversas fiestas conmemorativas del grinier centenaria de la determinación exacta de la posición del Sclineeberg. De dichas fiestas, la más solemne sin duda fué la excursión que efectuaron los miembros del Turing: Club Austríaco á la cúspide del Schneeberg ó tímiejnik, como llaman los eslavos á la Montaña Nevada. I a expedición no fué fácil, sino antes bien arriesgada y peligrosísima; los excursionistas tuvieron necesidad de escalar las cimas nevadas del monte por lugares inaccesibles. Sin embargo, animados por la emulación tan conocida de los viajeros que Kan visitado los Alpes; y además, por el deseo de contemplar el panoíuma bellisimo que desde la altura se dilata ante la vista, emprendieron la ascensión de la Montaña. El éxito coronó los esfuerzos de los excursionistas, porque desde lo alto de la Montaña Nevada disfrutaron de uno de los más hermosos espectáculos que pueden contemplarse. Domínase desde allí todo el valle de Glatz, que unas veces fué condado del reino de Bohemia, otras del imperio aus triaco, y hoy de la Silesia prusiana. Sabido es que los Sudetes no forman una cadena de montañas elevadisimas, sino un verdadero mar de crestas y altozanos, entre los cuales hay llanuras de esplén dida vegetación. Así, pues, hasta los últimos confines del horizonte se ve un terreno pintoresco y ondulante, aldeas, caseríos, grupos espesos de frondas verdes, tierras de labor con las cosechas pendientes ó preparadas para la sementera, rías de escaso caudal, arroyuelos que aparecen como cintas, de plata ó torrentes que se despeñan de lo alto del Schneeberg y se precipitan en el precioso valle en que existen las canteras de greda, ya citadas, cuya extraña explotación maravilla. Desde la cumbre de la Montaña Nevada hicieron los miembros del Turing Club Austríaco varias fotografías panorámicas de perfección tan acabada, que por una de ellas que publicamos, puede formarse idea del valle del Smiejník. No es menos bella la fotografía que también reproducimos de la estación de Wichstadtl en la línea de Praga á Brcslau, en cuj o fondo aparece el Schneeberg. El paisaje es completamente invernal, aunque la fotografía fué hecha en él rigor del estío; el suelo, estánevado y por todo el ámbito que descúbrela vista no se percibe sino tristeza y desolación, lo cual contrasta c o n e l aspecto del célebre valle de Glatz, situado sobre las dos oril. as del río Neisse, afluente del Oder, y también con los tonos azulados y sombríos de los Montes Gig. i. ntes, que separan las cuencas de Oder y del caudaloso río Elba