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EL CABALLERO DE GRACIA POLÍGLOTA de cada país, las conveniencias de cada compañía ¡14.1o temas, lector suspicaz, que 3 0 incurra eu ó los caprichos de cada arreglador ó trujamán. el feo vicio y dé en la ridicula presunción El Caballero de Gracia particularmente, á la de hablar de una obra mía para hacer el articulo No. Voy á hacer un articulo refiriéndome á vez que se iba convirtiendo en un joven de lenuna obra mia, en la acepción puramente periodís- guas en un verdadero políglota, iba sufriendo tica de esa frase, que nada tiene que ver, general- aquellas transformaciones no siempre favorables, auente, con el sentido exclusivamente mercantil pues si en algunos casos no podía afirmarse que era de Gracia en otros podía asegurarse que hade aquel modismo. Acaso la realización próxima del proyecto de bía dejado de ser Caballero El primer idioma que aprendió fué el italiano, y la Gran Via preste algún interés de actualidad al recuerdo de la afortunadísima Revista Madrileña que justo es decir que en la dolce lingua dil Dante apenas yo escribí, cuando el primer proyecto dé tina Gran se anartó del original á que me remito traduVía era acogido por el Municipio de esta Villa del Oso con mucho calor en el verano de 1886, pero, naturalmente, con menos fruto que el segundo en el otoño de 1905. Aquella Revista avalorada extraordinariamente por la deliciosa música de Chueca y de Valverde, no sólo cumplió su misión entonces de un modo verdaderamente inesperado y portentoso, logrando en Madrid más de 700 representaciones consecutivas, sino que, empujada por una suerte loca, que aun en sueños me habría parecido fantástica é inverosímil, recorrió todos los teatros de España y traspasó ¡triunfalmente! mares y fronteras. Ko seré yo, sin embargo, quien trate hoy de remozarla, tiñendo sus canas, tapando sus arrugas y coloreando su ya macilenta tez con vinagrillo de los siete ladrones por si en estos tiempos pudieran parecer pocos los tres ratas ni acaso quien procure aprovecharse de las circunstancias para hacer una segunda parte que corresponda al nuevo proyecto municipal, afortunadamente en vías (en grandes vías, por supuesto) de realizarse. Me limitaré, por ahora, á. hacer un artículo, re- ciendo casi literalmente el gracioso cantable de Chueca. La paternidad de este cantable, comola del Elíseo madrileño corresponde totalmente, á aquel popularísimo maestro que, como es sabi- do, en la mayor parte de los casos. compone á un mismo tiempo letra y música. Eos barítonos de las compañías de opereta cóñiica italiana aumentaron su repertorio con. el vals celebradísimo, y pronto se hizo popular en Italia el repetido: V. Cavalicrc di Grazia mi chiamo, offettivainentG ognaii lo sa. Sonó l idol di t u t t o il. paesc e seg- Taato a dito iii sociotá. Non son giovin né VGCchio io sonó, G col mió frach e col niio t o r n i e t non v h a luogo a negar che g- ontilG non v o che compito sia al par di me. De Italia pasó á Portugal, adonde llegó completamente transformado. Al convertirse La Gran Via en A grande avenida, la calle se hizo plaza y El Caballero de Gracia fué o Chiado elegante de Lisboa, como él mismo aseguraba en unos versos que decían: cordando algunas de las transformaciones que dando la vuelta al m u n d o szCfrió El Caballero dé Gracia y que verdaderamente no dejan de tenerla. La Gran Via, en SU tournee por el Extranjero, fué traducida á distintos idiomas coa arreglos y mudanzas, añadiduras ó mermas, según los gustos BlGí ante Chiado mo chaoiam, e reaIrnGntG, com razao: sini, GU SGli uní yow n i n i t o ¿e, ama folha do rosa, n m botao: a, priiniado de po. fe distincta, e n t r e as portas da Havanozíi, qaalquGr d a m a avanga... recaa... adóljá. ñ n c t a a dGpois lica presa.