Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
E bosque se arruga. TV ladra la hormiga, ni muge la oruga, lía no ha campanillas azules ni rojas. Lo mismo las hojas de los almanaques colgados y amenos que las que nacieron en los arholillos, descienden aprisa formando barquillos, barquillos rellenos, rellenos de brisa. Jll ver que en el bosque la atmósfera gime, no estando muy loco no debe alegrarse ni mucho ni poco ningún individuo que en algo se estime. JVo hay nada en otoño que no esté doliente. Doliente está el rio, doliente la fuente, doliente el ramaje del bosque sombrío, dolientes los cucos que alberga la quinta, doliente el ambiente, dolientes las muelas de Doña Jacinta, la viuda de enfrente; tristón está el lago, (o mismo que un reo, y, en fin, hasta creo que se halla con murria del pálido mozo la alegre bandurria. Pero es la más negra que no sé en qué días el campo se aiegra: ni en la primavera, que en sí es melancólica, ni cuando celebra la yirgen de Agosto la Jglesia católica, ni en tiempo del mosto, ni cuando en el puerto las aguas se hielan. ¡Oh campo, no hay día que no estés cubierto, cubierto de melan... de melancolía! lía creo que he dicho que el bosque se arruga. Con lloro sebáceo sollozan á un tiempo la esbelta tortuga y el oso violáceo; y el parque se aflige y el vago nenúfar los besos no exige de la regadera, pues lago, colina, jardín y pradera se anegan con llanto de suaves pastores. Llegado el otoño, ni aquí ni en Logroño se ríen los peces ni trinan las flores, ni ladra la hormiga, ni muge la oruga, ni tiembla en su tallo la triste lechuga. Le es dado al poeta decir solamente ¡que el bosque se arruga! ¡que otoño es doliente! Juan PÉT EZ ZÚÑIGA