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ANO XV MADRJD 14 OCTUBRE D E 1905 N U M 754 D E T R A T O S F A M O S O S L U C A S JORDÁN. La facilidad, causa de casi todas las. decadencias ar- tísticas, en pintura lleva el nombre de Lucas Jordán. Los pintores de conciencia suelen pasar d e largo ó mirar con desprecio un poco injusto las enormes máquinas, más bien decorativas que pictóricas, de Lzfca fa- presto, y no es raro que se le considere como un pintor vulgar poco digno de ser tomado en cuenta. Y, sin embargo, examinadas las obras de Jordán que llenan las paredes inmensas del Escofia! los techos del Palacio Real y de la sacristía de Toledo y muchas salas del Museo del Prado, será difícil encontrar un pintor que posea más maravillosa y exuberante variedad de aptitudes. Lucas J o r d án. s. up o siempre desde niño pintar como jís. iv- todos los demás pintores. De aquí í que su personalidad verdadera no ri- -ív. aparezca por ninguna p a r t e según los críticos más r e p a r o n e s salvo en las obras ornamentales, donde la pintura es una aliada fiel de la arquitectura. No obstante lo cual, sería una jife. J gran falta de gusto y de perspicacia d e s c o n o c e r ll que pocos pintores han llegado adondeJordán en el concebir, imaginar disponer y repartir ejércitos innumerables de figuras, suspendiéndolas en el aire y produ w ciendo por lo menos un efecto de visualidad agra- JÜ; d a b i l í s i m o ya t: que no un puro y refinado placer. i -fc- Todo h o m b r e de gusto preferirá siempre una sola figurita de Van Ej ck ó de Gossaest, de las que s e p u e d e n llevar bajo el brazo, á las gigantescas y laberínticas composicion e s de Luca fapresio; p e f o se comprende sin esfuerzo alguno el enorme efecto que en los, cortesanos de Carlos i L en aquella época de la poesía gongorina y del barroquismo arquitectónico, debían de producir aquellas inagotables masas de humanidad que el pintor napolitano arrojaba, sin fatiga ni obstáculo, sobre paredes y lienzos. Conocida su obra, como la conocemos los españoles, por ser España el país donde más h a quedado Ae Luca fa- presto, no nos causa. gran sorpresa el curioso retrato que él mismo p i n t ó y que hoy se conserva en el Museo florentino. Nadie sospecharía que ese hombre era un artista: vulgares casi todos los rasgos de su fisonomía, h a y en ellos, noobstante, una inquietud extraña y calenturienta que n o s explica su atropellada y excesiva producción. N. g m u: ífes: ír; r- í í;