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triste solitaria quiso entonces io que antes no había querido, ya porque no lo necesitaba, ya por respetar el misterio de la muerta, ya porque en vida de ella el seductor tal vez no se hubiera descubierto por alguna de esas razones crueles que impiden cumplir con los deberes de la conciencia ó del cariño. Pero ¿cómo y por qué camino de la tierra puede encontrarse al padre descastado que abandona al hijo reciennacido? ¿Cuál hilo de sangre guía por el laberinto enmarañado hasta dar con la sangre originaria? ¿Con cuáles voces del alma se llamará para que responda otra alma lejana? ¡Mísera suerte la de los hijos de nadie! Todos los padres pueden ser sus padres. ¡Cuántas veces pasarán junto á ellos con indiferencia, con despego, con temor, quizá con odio! Margarita, después de muchos tanteos, encontró el camino por donde había de venir el corazón que buscaba. Publicó en los periódicos de gran circulación un anuncio misterioso: I aniña M. C, huérfana de madre muerta y de padre vivo, se halla en la miseria, viviendo de limosna y expuesta á la perdición. Nació en Madrid, día 12 de Mayo de 1885. Fué bautizada en la parroquia de San Andrés con el nombre y apellido de su madre. Su padre, si tiene conciencia, puede buscarla en la casa número Y aquí el número, cuarto y calle de la casa. Pasaron días y días, y nadie se presentó en la casa. Ya Margarita iba perdiendo la esperanza de conocer á su padre, cuando una tarde se ie presentó un dependiente del Banco de España manifestándole que acudiera al Banco para asuntos de interés. -Señorita- -le dijo un empleado, -cierto caballero ha constituido un depósito de cincuenta mil pesetas á favor y nombre de usted. Está á su disposición, y podrá usted retirarlo en cuanto traiga los documentos que identifiquen su persona. -Pero ¿ha dicho su nombre? -No es necesario; ha traído su dinero en buena moneda, y con eso nos basta. ¿Le conocen aquí? -Tampoco es necesario. Debemos conocer al que recoge el depósito; al que lo impone, ¿para qué? En el tomar no hay engaño. Margarita v o l v i ó con los documentos pedidos. -Señorita- -le dijo el mismo empleado, es usted muj feliz: estos d o c u m e n t o s le servirán para recoger ese depósito y otros dos de treinta mil pesetas que, según aviso recibido, tiene usted á su disposición en las sucursales de Barcelona y de Málaga. ¿Del mismo ini ponente? -N o p u e d e n ser d e l m i s m o p o r q u e están hechos en las ji y tres ciudades disuntas en el mismo día y casi á la misma hora. Margarita salió- del Banco avergonzada y sin recoger el depósito. No buscaba dinero, aunque lo necesitase. Buscaba un padre, y encontró tres. Que fué no encontrar ninguno verdadero. Aquella noche Margarita lloró más amargamente que nunca por la memoria de su madre. Era la única fuente segura de su vida. EUGENIO SELLES DIBUJOS DE IIUEKIAS