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ANO XV MADRID 16 SEPTBRE D E 1905 N U M 75o el espejo y trataba de profundizar en sus propias facciones los rasgos c o r r e s p o n d i e n t e s á la alegría ó al dolor, las arrugas de la melancolía, las contracciones de la risa, en fin, todas las alteraciones q u e en la fisonomía producen los movimientos d e l alma, las variaciones del hum o r ó l a permanencia del carácter. Si los numerosos retratos de Rembrandt no tienen entre sí más que un cierto aire de familia, parecido que á veces se les ha escapado á los mismos iconógrafos, se ve claro que esto es debido á. que el pintor ha buscado en su cabeza, no el retrato vigoroso de im modelo, sino el motivo de u n a expresión general. En otros términos, Rembrandt perseguía el ideal de su pensamiento en la realidad de su figura. A estas discretísimas palabras no h e m o s de añadir sino que existen hoy más d e c u a r e n t a autoretratos al óleo de Rembrandt y pocos menos al agua fuerte, y que la movilidad de los rasgos fisionómicos del gran pintor de I eyden debía entre muchos de ellos no advertimos ni slauíera e f aír VT f. -v ¿e ser tan grande, que Carlos Blanc. Rembrandt presintió el n i n Z l t famüíacon tanta perspicacia notado- por colocándolos en u r o r d e n d e I S L est a f adoptar todos esos retrafos, seeríamos la ya serio comoautor h a b l a n d o r e- nT o r S Sgrave T ora P v imagen del un natnVín J d t e S l a T d ra r y pensativo, alegre descuidado, pático dent; o de la incorTeccTóí de s f a c n s P- -g i c o bravo sim N.