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E L V E R A N E O A VISTA DE PAJARO CUADRO SÉPTIMO. COMILONA AL AIRE LIBRE ESAROx Ó se aminoraron ¿as calores, y lienios pasado á un calor masculino más moderado y soportable. Con este motivo la animación aumenta en las cercanías de los Viveros de la Villa, lug ares üc inestimables comilonas con baile y fotografía subsig- uientes. Consideradas las cosas á vista de pájo. ro, es decir, con cierta elevacióu de miras, nada lia y tan absardo y ridículo como una comilona de esas. Ustedes ¿cómo no? habrán asistido, porsu desgracia, á alguna de semejantes cuchipandas, y al volver en sí habrán contraído consigo mismos el solemne compromiso de no incurrir otra vez en tamaño desacierto; pero después han vuelto ustedes. ¡Como si lo viera! La humanidad es incorregible, según el dictamen de los más autorizados pensadores Vean ustedes lo que ha ocurrido en la comilona que estamos presenciando. Se trata ¡ni que decir tiene! de una de esas comidas de campo, organizadas por los tertulianos de alguna ó de algunas señoras gordas con niñas casaderas. La comida ha terminado; todo el mundo está un poco tifo y la juventud se lanza al placer coreográfico, reclamada por un organillo insistente. Las señoras gordas se abanican; una se ha levantado para que los manjares vayan obedeciendo á la ley de la gravedad. El señor displicente y gastrálgico, que nunca falta, ha pedido una taza de té. El señor chistoso ha encendido su pipa 3 se dispone á contar algo escabroso. Todo esto, mirado desde arriba, nos parece perfectamente ridiculo y falto de atractivo; pero, ya verán ustedes, si nos da idea de meternos en cualquiera délos Cuerpos Colegisladores. ¡Aqu. éllo. si que es cuchipanda! X. Y. Z.