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X? f V? í f is f? S QUERER POR SOLO QUERER BKEVE PRÓLOGO DE UN DRAMA ALFONSO. -Peor el mío. IVXJIS. ¿Tienes mal humor? ALFONSO. -Lo tengo. Despacho. Algunos ciíadros libros etc. EvSGENA I -ALFONSO. ¡Un argumento. Alfonso y Luis. L U I S (entj- ando) ¡Hola, poeta! A L F O N S O (nudh 7i nierado ü. z. filósofo! ¡Un título... ¡Una acción movida... ¡Unos caracteres bien determi- ALFONSO (desdeñoso) -Eso es una vulgaridad. nados! Muñecos qvte van y vienen... Pasiones finUüís ¿zír ráy. -Evidente, hombre superior, poeta gidas q ie se desatan y hablan, faltando, acaso, modernísimo, espíritu refinado y delicuescente. á todas las lej- es de la psicología y de la ética, El mundo entero es una vulgaridad... No creas pero sin romper jamás los moldes de la precepque esto no pudiera explicarse con la Geología tiva literarial ¿Necesito más para escribir un y la Astronomía en la mano. Imagínate los pridrama, una comedia ó nn medianejo pasillo? Y meros tiempos- -los antetiempos habría que detodo eso se encuentra fácilmente. Está al alcancir, porque el sol y la luna increados no servían ce de las más pequeñas fortunas intelectuales... de compás para medirlos; -imagínate el uniY eso es la gloria, es el dinero, es el rendimiento vei- so entero en ebullición, todos los elementos de los aplausos cjvie lian de halagar los oídos tan confundidos... La vulgaridad es un elemento de suave y dulcemente (exaltándose) como su mano la Naturaleza, como el calor, como el agua, como á mi mano, como sus labios á mis labios, como la electricidad, y una mano cruel los fué sepael eco de su voz, como la nítida transparencia de rando y puso lejos de nosotros todo lo grande y sus pensamientos de virgen acaricia mi alma y aquí dejó la tristísima vulgaridad hecha tierra, la adormece... ¡Olí, -angélica, por ti que me lo hecha mares, hecha hombres... has pedido con lágrimas en los ojos, yo haré un ilLFONSO. -Filosófico y romántico estáis. drama que será maravilla de mis contemporáLUIS. -Es que ando buscando quien pueda presneos y asombro de las generaciones venideras, tarme pero ven en mi socorro y ayúdame é inspírame, -ALFONSOcien duros. de discttlparse Yo... con ademán porque ni se me ocurre título, ni doy con arguLUIS. -No te los he pedido. Te he confesado mi mento, ni surgen ante m! muñecos que parezcan tribulación. A ti acudiré cuando me vaya falhombres, caracteres con apariencias humanas; tando el terreno que piso ahora y descienda á y si ha de haber un enamorado, temo reflejarme los sablazos de cien pesetas. en él; y si un envidioso, sospecho que el público le tome por espejo de mi alma; y si un soberbio, ALFONSO. -Cien duros y más te podré dar antes de tres meses, cuando... Vaya, te revelaré un también, y también si un vanidoso. ¿Pues qué secreto. Voy á hacer un drama. hará el hombre sino hacerlos demás hombres á su imagen y semejanza... ¡Desesperado. ¡Oh, im- LUIS. ¿Lo tienes planeado? Ai, FONSO. -No. potencia! LUIS. ¿Pensado? ESCENA II ALFONSO. -Tampoco. LUIS. ¿Asunto? LUIS. ¿Y qué es ello? ¿Un verso que te ha salido largo? (Alfonso hace signos negatiíjos. ¿Corto? ¿Que el acento no está en su sitio y la cesura... ¿Sabes lo que te digo? Que si cada cosa de este mundo estuviese en su sitio, nadie estaría donde está. ALFONSO. -Estoj- indeciso... LUIS. ¿Época? X, uis, -Mal va mi oficio ALFONSO. -El siglo pasado ó el presente...