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IMI CCMTIGO, ROMAfJCES DE AMOP Me ful t n lejos, totí lejos, jyü sjthcs por ntié me fui! P o r q u e el afán de t u s lujos tío uie dejaba vivir... Aquel s o m b r e r o d e p l u m a s tan airoso y tan gentil, aquellos ricos hrillantcs q u e vi en t u s utanos lucir, en la e n t r a ñ a de mis celos U u clavados los sentí que, a u n q u e m u ñ é n d o m e iba, quise no verte 3 niorin. Ayl c u a n d o Ule vi tan lejos, ¡cómo llorabn por til E r a n ascuas, por mi llanto, los hielos d e arjuel país. ¿CuííntaR mañ. iJiAfl dií Rusia amanecía cu Ma lrid, 3 cuánto clamé or verte yo, q u e por no verte liuíl... Por n o matninnc en t u s brazos, üin ellos n o fv; é vivir, ¡Por uo m o r i n u c contigo, H oni alia sin li! T u s cartas, entre la nieve, fueron rosns del Aliril, 3 mi corazón, cajjullo q u e abrió cuando las leí. ¿Cómo no venir á verte, si era mi vida el venir? ¿Cómo q u e ó a n u c laii lejos, EÍ uie esperabas aquí? Hn el andén TJIL esperabas, que, al apretón de tu miino, creí llegado mi fiu... ¡A 3 cuando me v ¡tan cerci. mué desdichada me vil Más q u e los hielos de Knsia fué frío el sol d e Madrid. Fueron nieves del Huero t u s u pirus Lu Abrí) 3 mi corazón se helaba cuanto más cerca de ti. AI irme fueron pesares, pesares son al venir. ¡Pesares q u e n o s e q u i t n n ni conti; o, ni sin tj. CííísTónAt. DJí CASTlíf) OlJ Mja de L. J I L y lo primero quc vi fué t u sombrero de plumas, ron el q u e vas tan gentil. N o miré el sol d e tu cara ui tu sonrisa felii; vi los costosos brillantes cu t u s m a n o s relucir, y en l a entraña de mis celos tan clavados los sentí,