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ANO XV MADRID 5 DE AGOSTO D E 1905 N Ú M 744 J ETRATOS FAMOSOS. GERARDO SEGHERS. La reproducción que va en esta pásrina es un mao- mñco grabado del príncipe de los calcógrafos de Amberes, Lucas Vorstermans. No es fácil encontrar u n a e s t a m p a más bella en aquel gran período del agua- fuerte. Seghers, Vorstermans y Van Dyck eran amigos. Se retrataban recíprocamente ó se autoretrataban, v para que las damas y los caballeros de sus relaciones poseyeran sus efigies, uno de ellos, generalmente los dos últimos, reproducía al agua- fuerte el cuadro, poniendo cuidado y atención escrupulosa en realizar el ideal, que en esta materia consiste en re elar con las tintas, las líneas y los claros los colores de la pintura. Pocas pruebas muestran esto tan bien como la clel retrato de Gerardo Seghers, que poseemos. Pocos argumentos prácticos más concluyentes y aplastantes que ese retrato, contra los partidarios rabiosos de la fotografía. Por muy grandes que lleguen á ser los perfeccionamientos v progresos de la máquina, jamas llegará la luz por sí sola, brutalmente encarcelada en la cámara obscura, á dar una impresión de apacible serenidad y de grata complacencia cual la que se descubre en el rostro y en la actitud del gran pintor de Amberes. Toda el alma del retratado está en ese retrato. Por él se traba conocimiento con u n artista simpático, elegante, suelto, ni tan excesivamente r e f i n a d o como Van Dyck, ni tan robusto y poderoso como Rubens. Este pintor, natural de Amberes, pero que concluyó de educarse en Roma, d o n d e sus ojos, templados en la dulzura flamenca, se exaltaron a n t e los fieros borrones y los crueles claroobscuros de Miguel Ángel C a r a v a g g i o vino d e s p u é s á España. Fué aquí y allá y en todas partes un caballero de la corte. El retrato bien da á entender q u e sería discreto, gracioso y amable con las damas. Con algo de flamenco y algo de holandés, un poco de italiano y otro poco de español en el temperamento, pintaba escenas campestres y asuntos místicos, todo con igual blandura y agrado. En nuestro JMuseo Nación al hay un cuadro de él; Jesiís en casa de Marta y María. Es el momento en que el Redentor le dice á Marta: Una sola cosa a necesaria... El pintor ha puesto en el cuadro cuanto podía, sin ser un genio. Vivámosle agradecidos. N