Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
N -i 1, f t- Cí 5 I w IIN w J- i f 4 PATIO ANDALUZ Inunda el sol el florido patio, y á su luz espléndida trillan los ruinosos muros, donde las enredaderas extienden sus faldellines de esmeraldas; las macetas da rosas y de claveles y malvas de olor que inciensa: el ambiente cristalino; el alto brocal de piedra del pozo donde, pendiente de la garrucha, gotea el cubo; las verdes hojas que embellecen de la higuera los cien retorcidos brazos que con su ramaje prestan sombra grata á cuya sombra dos rapaces juguetean sobre el suelo, sin más galas que las que trajeron puestas cuando vinieron al mundo; en tanto, se despereza un gato de piel morisca, y un gallo de roja cresta y pluma tornasolada arrogante cacarea. Y de la sombra al amparo, Dolores, la lavandera, sobre el enorme lebrillo cumple la triste sentencia de ganarás tu mendrugo con tu sudor la melena riza y luciente, encrespada, y entre sus finas guedejas un puñado de jazmines; la chaquetilla entreabierta, dejando ver la garganta que ciñe un collar de cuentas de vivísimos colores, y luciendo la más bolla faz que cobijan los cielos, de tez brillante y morena, de ojos lánguidos y grandes que, cuando miran, que besan parece; sus rojos labios llenos de aromas y perlas y sonrisas; las pestañas tan corvas, largas y negras, que pintan bajo los párpados intensísimas ojeras; los dos graciosos hoyuelos de sus mejillas, que iíenan el alma de tentaciones, y algo, en fin, que en toda ella brilla, y al hombre más cuerdo le hace perder la chapeta. Y al par que sobre el lebrillo la ropa moja y restriega, Lola canta, y de su canto, como al conjuro, penetra en el patio Juan el Piri, el mozo de más bandera de los mozos del distrito, el que, según dicen, cuenta en su historia má- s folr orios Y jollines y proezas que guindas tienen los guindos y que las playas arenas: mozo de gallardo talle y de arrogante presencia; á lo truhán el sombrero sobre la sien, la chaqueta al hombro, los pantalones astillando en la cadera y en el tobillo y holgados á lo largo de la pierna; arqueados brodequines de becerro, de punteras caladas, y en la cintura azul ceñidor de seda que le invade la bordada y blanquísima pechera de la camisa, y de gozo radiante su faz de enérgicas, y agitanadas facciones. Y Juan en el patio entra, se detiene ante Dolores gallardamente, se echa atrás el amplio sombrero, y con voz dulce y risueña íe dice: -Que el cielo guarde lo mejor que dio á la tierra, quien to lo da y to lo quila. -Y á ti también- -le contesta- Dolores llena de gozo; -y ¿adonde á estas horas vuela. el pájaro de mi gusto? ¿Adonde quieres que sea, adonde quieres que vaya, sino al sol que lo calienta y al jardín que lo perluma y al mar en donde navegan SU corazón toíto entero y su alma, toíta entera? ¿Adonde quieres que vaya sino en tu busca, morena? Y mirándose arrobados los dos amantes, se sientan en sillas que fueron sillas. y en tanto que ellos se entregaa; á las más sabrosas pláticas, los rapaces se revuelcan entre el gato que dormita y el gallo que cacarea. ARTURO REYE DIBUJO DE HUERTAS