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LA VUZ 1) K LOS CRUCiFÍJUS En üorra castellana y en año de sequía, cuando el sol niega al valle su pompa y su verdor, y sólo ve en el campo la sábana baldía del lecho donde tiende su luz y su calor. Cuando son las grietas que se abren en el suelo bocas que al aire exclaman; ¡Nubes, llegad, lloved! y en altos remolinos se eleva el polvo al cielo pidiendo, en píe, la tierra que calme Dios su sod. Los vecinos de un pueblo, sedientos y piadosos al Cristo de las aguas bajaron de su altar, é invocando con lágrimas sus hechos milagrosos, sobre los campos yermos quisiéronle adorar. Y en tanto que á sus plantas la multitud veía pidiendo á gritos agua con ciego frenesí, el Cristo á un lado y á otro sus brazos extendía como diciendo á todos; Mirad allá y allí. Las voces elocuentes de aquel lenguaje mudo de la sagrada imagen ninguno comprendió; poro un labriego anciano que descifrarlas pudo, llamando á los vecinos, de aquesta suerte habló: -La imagen no está muda; con su actitud exo aaií en lo alto del madero donde enclavada está: Mirad hacia occidente: allí cruza el Jarama. Mirad hacia poniente: el Tajo corre allá. El Tajo es un gran árbol (m Castilla tendido que alarga el tronco inmenso de Cuenca á Portugal, itqi (kir y uxaeude hacia ambos lados su ram; Je üuído, de cuyas venas líquidas so nutre ÍU caudal. La sierra es un depósito de nievps y de hielo, gigante y blanca esponja que va exprinKcndo el sol manando lentamente las lágrimas del cielo que surcan en arroyos el ámbito español. De aquestas arroyadas las hondas quebraduras destacan las planicies del terruño erial, y de estos altos lomos so agostan las llanuras en tanto que cíñéndolas borbota el manantial. Si ese río que pasa va al mar y en 61 abisma la savia de las plantas que an? iáhais cosechar, no pidáis que una nube os traiga ese agua misma: ¡Cortad ol río, imbéciles: tomíid su agua al pasar. -Los Cristos en España, al extender sus brazos mientras rezando el pueb o sucumbe de hambre y aed, señalan por doquiera los cristalinos lazos con que las sierras tejen su fecundante red. R. FAEL TORBOMÉ MBUJO nE REGIDOR