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sino la octipación del espíritu en el estudio de las ciencias especulativas y en el ejercicio de las artes bellas. El negocio material, el cuidado de los intereses prosaicos y comunes de la vida, tanto social como individual, la industria, el comercio, la agricultura, eran tenidos en poco, como indignos de la inteligencia, Y encomendados á gentes menospreciadas, como de bajo oficio y villana ralea. Y los mismos intelectuales de entonces descuidaban mucho cuanto se refería al bienestar positivo, á la utilidad práctica y á las comodidades del vivir. El teólogo miraba al cielo sin temerlas privaciones de la vida, el sabio atendía al libro más que á la casa y á la mesa, el artista se contentaba con el insubstancioso laurel. lisa raza idealista que llenó los siglos pasados no se lia extinguido del todo, bien que haya degenerado bastante y escasee mucho. El alma romántica vive todavía, pero el anteojo social con que se la miraba ha cambiado. Y ahora parece pequeño lo que parecía grande, bajo lo que entonces elevadísimo, y tontería rematada el talento antiguo. Eos ensalzados de ayer son precisamente los meno, spreciadcs de hoy. El talento ha mudado de forma y de objeto. El arte aquélla, tenida en los siglos supersticiosos por arte mágica, vitanda y digna del infierno, y tenida en el siglo délas luces üor arte falsa, ignorante y propia de embaucadores, la alquimia, ha llegado á ser la primera y principal ciencia, la reina de las ciencias sociales. Todo el mundo se dedica á hacer oro, aun de los elementos y substancias más viles. Y c uien no sabe hacerlo es un imbécil, aunque posea la, inteligencia de Platón, y un perdido, aunque tenga las virtudes de Cristo. El talento moderno, el talento realista, va derecho al negocio material, al bien sensual, al recreo de los sentidos, de lo que se ve, se toca, se come, se viste y se vive. El mismo sedimento romántico C ue posa en el espíritu adquiere forma nueva, y la inclinación á las ciencias y á las artes se dirig- e y manifiesta por otros caminos. Las ciencias positivas y prácticas conquistan el puesto preferente y destronan á las ciencias y artes desinteresadas. La ciencia sociológica, que estudia la perfección mat riil de la sociedad, destituye á la metafísica. La ingeniería, que construye fábricas, puertos y caminos, destrona á la teología, que buscatf- ij ba los caminos del cielo; la arquitectura útil, que edifica viviendas con imuchos pisos para mayor renta, destituye á la estética monumental. La agricultura, que riega los plantíos, que rotura los montes, destituye á la ética, cjue c u l t i v a b a el espíritu. La ciencia atiende álos UTiifElVflt provechos comunes, y sus sacerdotes al provecho pro io. El escritor al éxito pecuniario de sus obras más que á su mérito, y se juzga de él por los ejemplares vendidos. El jurisconsulto, á sus pleitos más c ue á su sabiduría, y se juzga de ella por la mucha ó poca clientela de su bufete. El político, á su a s c e n s o person al más que á sus ideas, y se juzga de su talento por la mayor ó menor importancia de su cargo. Se ven hombres de corto ó de ningún alcance, nulidades distinguidísimas que saben hacerse, no ganarse, una posición en la política, en la literatura, en la riqueza y en el mundo; que viven en grande, y gastan -triunfan y sobresalen, obscureciendo y postergando, compadeciendo ó desdeñando á esos talentos y sabidurías tan inútiles que no han sabido hacerse ni una mala casa. Son los talentos prácticos que se ríen de los soñadores. Y tienen motivo para reírse. En el presupuesto de la vida actual se cuenta por millones, como en la banca; en las especulaciones de la inteligencia se cuenta á los hombres por cabezas, como en los ganados. ¿Por qué respetos el amo no ha de reírse del rebaño? La vida es para vivirla y no para dejarla á los que nos sucedan; el goce es para gozarlo y no pai a contemplarlo extáticamente. La realidad de las cosas se impone con sus verdades sensibles á los sueños de los que viven de esperanzas, aplausos y vanaglorias. Sancho se ha convertido en amo de su antiguo señor Don Quijote antes de llegar al cuarto aniversario de su nacimiento, mientras el hidalgo generoso sigue dando de lanzadas á los molinos de viento. Lo positivo vence á lo ideal. ¿Está la razón en el loco, ó la locura en el cuerdo? ¿Dónde está el entendimiento real? ¿Quién en lo cierto? El problema se reduce á averiguar si el hombi e es tierra moldeada ó espíritu contenido en u: i vaso. Si el hombre es una mera conglomeración de átomos que acaba á cierto plazo, si es sólo tierra y vuelve á la tierra para deshacerse y pulverizarse y formar, por transformaciones químicas, nuevos cuerpos, entonces la razón es de los cjue viven en lo positivo, el talento verdadero está en ellos. Demos sin cuidado el gusto y la comodidad posibles á nuestros átomos mientras vivan reunidos en el mundo. Pero los que vivan para lo presente, si son lógicos, no deben de creer en ninguna vida futura de gloria ni de infierno. Y sin embargo, son los que más creen ó más aparentan creer en la inmortalidad del alma. ¿Será que se hacen un dios á su modo, también positivista, esperan sobornarlo con misas, dádivas y n. iandas piadosas? DIBUJOS DE Ml IiZ 15 RING. EUGEXIO Sh- l. LES