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LA G Í T A N I L L A DE MADRID i i Tí loíi tit tnpüS en qiit- Cur ii: tos coriiinisíi la novela jciTipUir así tiüilaUa, h a s t a estos ac í üi. iU í! aingiln ustrilor li; ihi; i vuollo v ImhUr iic Ins gitanos y jifítaTias que acamprm a i lus cilrtíltdüfes ílc Mjiilrid. VAI SU ntivt! a, jt Ji nli. ul iiisigni Rlíi co Iliiífit- x dtílica treinta p á i u a s íJf asombrosa liescripcióii ¡í piular hí vici ¡i t k l o s nt. iíius en t i h: iTrío ÍIL- Uis Cambroneras. Si iio! alt- nemos á un texto tan rti: ÍtnU y di- tamafia auturidad, comprobaremos lUt los g i t a n o s h o y se coilhtn in, cu lo escni: ÍJi i ta cumo eran na t i tieinjíi ilc Cervantes, llav at! o tan interefiantc y c urEo so como esta W H i y liotcnti: r a í a nue resiste á lafi nni lanHí; is d e lus siglos V v i v t independien te y juití nínnri. goirando una dt l fc ii: idaf leí- ni: ís difíciles de a í c a n a r en nue. tro sij lo: la d e s e r al uieii fU: los denjHs. iUnUo de la iiTiifonnídad y ninníitiínía de l.i s soi: í í! íides Tncídernafi? I a sitiínilla d e Madrid, en 1915, difiere muy poeo cíe -ti- qui. Cer iit tes piíitú haee tri 6 í iglns. E: enauto id tipo, no djíieie nada, Uesminliendo de l,i manera m á s íeliat íeiitc las aseveradoncH de íil; unos fisíólujios, jue íLfinnan la iiec esidiid di: erui ar tinas rH n eou otras para fortaltcurlas. los íjítanríS y jritanas. q n e no se nifKclan j a m á s con íyenlts d t otra casta, snelen ofrtcer a la consideración dt- l aolnuiólogo y A la del artista tipos d e pere rína liL- rmnsura, Anitijue 1: Í bellei a madru; aííora de las j; Ítanas se mní. tia y nnircliita p r o n t o por la mala v i d a ijue traen lo njisnio las víejasijue la. -i j ó v e n t s conservan, al menos en t i rostro, ran pnrexa y claridad d t lincas. No es de creer f ue o. ln SL- dtdía sólo sí la falla de promiscuidad C jñ otras castas, sino tandjién a j a vida sana, aiey; rt, descuidada y sobria q u e traen Iosi; Ílanris, lílasco lliáñeK o b s e n a ue Iniy porpiísimos j iíanos borraebos, y t s l e es un dato precioso, líalía en juc nü ba beclu presa el alcoholismo tiene prande irobab ¡lídadt- s d e con servar su vigor. Por otra liaite, son l s g i t a n o s y í tanas j cntc oeioSa; siis trabajos, mas cjue tales, son diversiones. Corüerdaii en hcs tias y las adoban y disfrazan y SÍÍ meten en trillos y charlan ¡n: erniinablen: entü IOÍÍ hombres; dicen la b ti en a ventura, echan las carias, predicen la s n e r t c amorosa v venden secretos p a r a sacar el premio de la loteria las mujeres, (UHÍ? SOU estas ocupaciones más fpi í un. libri ¿y gr. ito ejercicio deí O? (Qné son lus K tancus y íitanas sino unos prandEsimos arlistas del vivir, f uc- para ellos vien e á ser como u n a prolongación del fanla earáfiucrivc entreírado sn espíritu! hora, de líjual Tnodo i ite les envidiamos su carácter, su m a n e r a le vivir y la sencillcK de: svis coslnn ¡bres, nos repujína profnndauíenU su criterio, oriental puro, t- n punto á la vida femenil. Tara ellos, la m u j e r e s la q u e debe a p o r l a r el p a n cotidiano á la casa. Klasco bañe l o h a v i s t o y lo cneiila, líl Innnbre. enandrj n o está d e feria ó de excursión, 11. ufa hace; la ííitanilla ile Madrid sale con l o s ehnruiobclcs ó sm e l l o s d e l a s Cambroneras, sube la pe- chn. a ile la calle de Toledo y se ¡ntf. -rn. i en la cinilad á pedir limosna, á decir la buenaventura, á o f r e c e r s u s servieios á las domésticas i nu ranleS y de. dichadas en amores, ó á las ¡djiírralivas, a m i b a s d e improviSíir fortunas fantásticas nu. díante alj- ún poderoso conjuro. Lít i; itanilla tiene que emplear todos kts recursos de- sn íecnmla im. ipinaeión p a n í volver á casa con dinero. Su rustro dorado, en el pie blanquean los dientes rísue ños. iii t i que ncL rean los ojos ¡irofnndos, tiene ijue sonreír. hala; ar, conquismr, a b l a n d a r l o s corazones duros, alirir las prietas bolsas. Si jio t r a e dinero, al volver á ¡as CambroTieras la a; narda u n a alÍ 3: a fiacraniental, litñr; ¡ca, adininistiadn con la fría crueldad de los íraiides d c b t r e s seculares, ijuesi euni píen etermoiientL- dt- iadres i hij o s sin ¡nterrupiMÓn. Claro está q u e se iiu nuestro pensar, seria mejor extinguir esa ra ra baldía, barbara, pHmitiva en üuscostumbres: pero, nu fuera un, 1 ran lástima privarnos d e u n a d e Ins pocas bellezas ori ijinales que aúu quedan por el nunnloi v, n. lillir- Jü LIÍ: i C l L l J l u