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í K vida sin cuidarse del veto que los tristes de corazón ponen á todo ellos no pueden disfrui ero se retraía de todo r, aunque se le fueran 1 alma tras él, por el te irdn? sordina que si mucontiene el escándalo, S- -sg. n UL: O ap, las expansiones justas y. T T y las voces de la naturaleza. y ele este modo, apartado de la vida, Ángel parecía melancólico, taciturno y agrio. he ahí por qué Ángel, esclavo de todo y de todos, vivía en perpetuo estado de depresión moral omo un hipnotizado, juguete de la voluntad del hipnotizador. Pero no hay encantamiento que no tenga su desencantador, y suele serlo un hada compasiva que destruye los hechizos y libra de ellos al caballero aprisionado, restituyéndolo á su prístino ser JS o fue precisamente un hada rubia y aérea, sino una mujer de carne y hueso, de cabellos y ojos negros, la que se apareció á nuestro Ángel para despertar su energía, desentumecer su pereza espiritual y volverle a su ser humano. El hombre se enamoró de la mujer v la mujer del hombre, y ambos ouedaronsometidos a esa servidumbre reciproca de la pasión. ¡Qué sorpresa la de Ángel viendo cómo una mujer le obedecía! Aquella fué la revelación de una Su modestia atribuyó el fenómeno á la debilidad natural del sexo femenino. Pero la mujer como hermosa tenia pretendientes, y uno de ellos se atrevió á requerirla, fiado en la pusilaniniid ad del novio. El cual, aguijoneado de los celos, en vez de ceder el campo como solía, lo mantuvo denodadamente anuyentando al rival. Segunda sorpresa de Ángel, viendo que los rivales no eran tan temibles como el presumía. Fue otra revelación de la fuerza callada; revelación definitiva que le dio confianza en SI mismo, demostrándole que el valor y el prestigio ajenos no están casi nunca más que en la humildad y en el acobardamiento propios. Desde entonces, Ángel se hizo diablo. No sólo perdió el temor á los riesgos y conflictos, sino que ios provocaba para hacer en ellos ensayos y pruebas, de los que siempre resultaba victorioso Aquel adorador de la paz y devoto de la amistad, con las cuales fué desgraciado, puso todo su em, 1- í hacernos andar, ha. benevolencia, la conmiseración, la piedad, son como limosna arrojada a los pobres de espíritu: la concede la superioridad á la inferioridad. Ea enemistad, el odio, la envidia, son, por el contrario, el homenaje involuntario del inferior al superior, o a lo menos al igual, que ya con tener iguales basta para tener adversarios Ángel, redimido por una pasión y entregado á ellas, consiguió lo que no con la prudencia y el sufrimiento de la vida modosa y pacata. y No fué un malvado, porque no nació para ello, pero lo parecía, como á él se lo parecían antes los nombres, y so o el parecerlo infundía respeto y temor á los verdaderos malvados. Había aürendido que los atropelladores, los imprudentes, los arriscados, los matones de todo linaje, así políticos como peisonales, sociales y hasta intelectuales, viven y prosperan por la fantasía de los tímidos y se salvan conio los creyentes religiosos, sólo por la fe: éstos la tienen en la inmortalidad del alma: aquéllos en WBUJOS DE MlÍNIJEZ BRINCA EUGENIO