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UHA P E N I T E N C I A KN EL REFECTORIO EL E I F E C T O R I O DURAiSTE LA COMIDA LA ADOR. ÍC 1 ÓN DK LA CRUÜ males. Antes qvie se sienten á comer- -dice la Santa, -si el Señor diere espíritu á alguna hermana para hacer alguna mortificación, pida licencia y no se pierda esta buena devoción, que se sacan algunos provechos; sean con brevedad, porque no impidan á la leción. Así, hay monjas que se presentan en el refectorio andando de rodillas y con la cruz á cuestas; otras que permanecen postradas y en cruz en el suelo, en tanto las demás comen, y alguna que se administra una disciplina ante las comensales, para mayor edificación. Durante la comida hay lectura piadosa; acabada, permite la Regla que la priora autorice á las monjas un ratito de conversación y sobremesa, siempre que no se traten cosas profanas contrarias al deber de una buena religiosa. Consiente gracias y burlas, pero discretas 3 espirituales, sin mortificar á nadie. Pasado este tiempo, las monjas duermen una hora, y la que no duerme guarda silencio. A las dos e dicen Vísperas, y en acabando h a de haber una hora de lectura. A las cinco ó las seis se rezan Completas, y después de ellas pueden las monjas conver ar entre sí ha. sta las ocho. A esta hora es el toque de silencio, y ¡terrib e mortificación! J A no pueden todas aquellas mujeres hablar hasta el día siguiente á la hoia de prima, salvo las que tengan oficio en cosas indispensables. Los Maitines se dicen á las nueve, y terminados, las monjas hacen nuevo examen de lo que han hecho durante el día. Al acabar éste y después de rezar cada iina por sus culpas, hay otro rato de lectura ha. sta las once, hora en que de nuevo la campana avisa á las monjas que es hora de recogerse. Como se ve, no es mucho el tiempo que les queda libre á las monjas carmelitas para ocupaciones materiales. Previene, no ob. stante, la Regla que han de vivir de su trabajo, y que éste sea en cosas sencillas que no absorban el espíritu ni le distraigan de la sublime labor de ir edificando el castillo espiritual. El método imaginado por la Santa no puede menos de ser fecundo en eonquistas para el espíritu. De cómo se cumple y lleva á cabo, dan eficaz testimonio las fotografías que acompañan á esta información. Ante ellas n o ibe imaginar ni inventar. Todo pasa como la Regla previene. Santa Teresa de Jeísús debe estar satisfecha dé sus hijas. SA HTTTÍ Rr RT APT OTRA PENITENCI. A EN EL CORO EL REFECTORIO EN VIERNES SANTO I oíograílag coiriunicaclas pur León Uoaeí REZANDO JIAITINES