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LAS MONJAS CARMELITAS r ASTA ahora, nadie había conseguido penetrar con la máquina fotográfica en un convento de monjas carmelitas ni de otras religiosas en clausura. No había, sin embargo, regla ni disposición canónica alguna que á ello se opusiera. Cuando el pontífice Inocencio IV aprobó en 1248 la Regla ordenada por el venerable cardenal Hugo, de Santa Sabina y Codia, y por fray Guillermo, obispo Ateredense, tomada á su vez de la que el patriarca de Jerusalén Alberto concedió á Brocardo y á los demás religiosos ermitaños que habitaban en el Monte Carmelo, cerca de la fuente de Elias, ¿córíic PROCESIÓN DEL DOIIINGO DK RAMOS había de figurarse que llegara un tiempo en que la luz creada por Dios fuese encerrada por los hombres en una cámara obscura y pintase ella sola sus imágenes, creando el arte de la fotografía, bendito y celebrado en elegantes versos latinos por un Papa poeta como León XIII? Demos cuenta en estos días, que Son los de mayor fiesta para las carmelitas, de lo que hacen ó deben ha cer las santas inonjas en sus conventos, con arreglo á lo que mandan las Constituciones que la propia Santa Teresa escribió y fueron aprobadas UNA CELDA en 7 de Febrero de 1596 por el cardenal arzobispo de Toledo D. García de Loaysa. Las monjas carmelitas se levantan en. verano á las cinco y en invierno á las seis. Inmediatamente han de estar una hora en oración. Acabada la oración, se dicen las horas hasta la de nona, salvo los días de fiesta y solemnidad. Los domingos han de cantar misa, vísperas y maitines, y los días primeros de Pasmona, latídes. El canto ha de ser llano y no por puntos, siuo en tono Acabadas las horas, las monjas asisten á misa, á las ocho en verano, á las nueve en invierno. Comulgan los domingos y días de fiestas, y algunos más, á juicio del confesor y de la madre priora. Un poco antes de comer tañe la campana, y l a s monjas se entregan al examen de lo que han hecho hasta aquella hora, para lo cual se hincan de ro dillas donde se hallen, rezan un Pater noster y recorren brevemente los escondrijos de sus conciencias. A las diez ó las once es la hora de comer. Las monjas carmelitas ayunan todos los días, excepto los domingos, desde l a fiesta de la Exaltación de la Cruz hasta el día de la Resurrección del Señor. Sólo podrán comer carne las que estén enfermas ó padezcan flaqueza en su cuerpo, mas esto debe examinarlo antes la priora y no admitir como novicias á las que no sean de complexión recia y resistente. La comida ha de sujetarse á las reglas del más escueto vegetarianismo: caldo d e verduras y otras variadas minutas cuares- CARIIKLITA EN OKACiÓN