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r E L V E R A N E O Á ViSTA DE PAJARO CUADRO PRIMERO. LA PARTIDA LEVÉMONOS ttn poco, si ustedes gustan, por cima del común nivel de la humanidad. Ni tanto como la consaísida águila que cantan los poetas, ni tan poquito como la molesta mosca de que se quejan los prosistas. Demos un pequeño vuelo de gorrión, y esto contribuirá ásimplificar nuestra visión délas cosas. Porque es sabido que el gorrión es una avecilla inocente hasta en sus picardihuelas. A algunos de ustedes les va á parecer un poco inverosímil que, en calidad de gorriones, nos metamos en ciertos sitios. Pero en verano ocurren y pasan las mayores inverosimilitudes, como pueden atestiguar los autores del género chico y fresco, y otra porción de sujetos que viven de la indulgencia y blandurria bonachonería que en esta época suele apoderarse de los ánimos. Emprendamos, pues, con alas de gorrión nuestro vuelo á la estación del Norte. No somos de esos infelices que creen posible el veraneo yendo por la estación del Mediodía. No, señores. Nosotros vamos al Norte, y á la hora del expreso más lujoso, de ese que lleva coches con sleeping y vagón- restaurant, al cual se pasa por el interior de un acordeón. Vean, señores y señoras, cómo se agolpa la multitud, es decir, cómo debía agolparse; pero Xaudaró no ha querido poner más figuras, en atención á que él es un artista concienzudo y comprende que no e- stando ustedes habituados á contemplar las cosas con ojos de pájaro, la aglomeración pudiera ocasionar algunas deplorables confvisioues. Sin embargo, observen ustedes que en el cuadro gorriónico presentado por Xaudaró, nada esencial falta; ni el reloj- Jano de la estación, ni la campana con la cuerda oscilante, ni los cantineros despachando cerveza á un parroquiano, ni el tenderete de las almohadas, ni el tío de las Giiias y los periódicos, ni el mozo con la carretilla de los baúles, ni el señor que, apresurado, consulta la Guía, ni el mozo que grita: ¡Viajeros al trenl ni el matrimonio que con efu, sión se despide, ni el señor que se entretiene en contarles á unos amigos las majaderías que se le ocurren á uno á última hora... Una de ellas es la que acaban ustedes de leer. Ustedes perdonen: para eso estamos en verano.