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REVI AÑO XV STA iLUSTnADA NUM. 741 MADRID, 15 DB JULIO DB 1905 LAS BELLAS ARTES. OBRA DECORATIVA D E DOMÍNGUEZ r O E IL OS E) S T X J D T O S DOMÍNGUEZ p UNQUE los grandes artistas no salgan, generalmente, de las escuelas oficiales, hay temporadas l á gji que estos Centros prestan muy buenos servicios. Nuestra Escuela de Pintura, Escultura y Grabado tuvo sus temporadas cuando la generación á que pertenece Domínguez acudía á sus clases, por los años 6o al 64. Hallábanse en el apogeo de su autoridad D. Federico Madrazo y D. Carlos Rivera, aunque j a combatida rudamente por la misma juventud, que aleccionaban. Ambos habían nacido en Roma en los primeros años del siglo y se educaron técnica y teóricamente en lo que puede llamarse ambiente europeo, á que España contribuyó tanto en lá misma Róma. Ambos eran más decoradores que expresivos, pues el arte naturalista, tantas veces desvirtuado después, y sobre todo actualmente por el simbolismo místico, afeminado, y hediondo de todos. los decadentes, apenas se coluní; braba. como un ideal remoto, no obstante los: altos ejemplos de nuestra gran pinacoteca. Rivera y Madrazo fueron eco fiel del academismo del siglo xviii, ó sea del Renacimie: to, interpretado por la fría elegancia de los enciclopedistas. Este espíritu, rejuvenecido por una sensibilidad nada académica ni escolástica, sino muy carnal y tan riente, elevada y luminosa, como para producir obras de tal interés que nunca se verá desconocido, es el que anima las grandes obras decorativas de Domínguez, que es quizá el más abundante productor de este género entre nosotros. En el palacio de los marqueses de I inares y en. el de Selgas, en El Pito (Muros de Pravia) tiene Domínguez obras bellísimas; la primera, muy anterior á las famosas de Bandry, última y más resonante fórmula decorativa, descendiente del Renacimiento. Da gran demanda, por fortuna cada día mayor, de arte decorativo, arte del recreo evidente y fácil, no debe extraviar á los artistas hasta apartarlos de lá fuente de lo bello que es la realidad; no obstante, aquí hay que atender perentoriamente á la educación de los decoradores, ampliando las enseñanzas de la Escuela especial de Pintura, Escultura y Grabado, en donde se atiende hoy casi exclusivamente al arte naturalista. Además de las obras citadas, las de San Francisco el Grande, y de la escalera de los Ministerios de In. strucción pública y Bellas x 4. rtes y Agricultura, y Obras públicas, ha hecho Domínguez otras para los marqueses de Puerto Rico, señora de Gallo é iglesia de San Julián, de Cuenca, por encargo de la señora de Cubas. Entre sus retratos notables figuran el de l a marquesa de Amboage, Concha- Castelaf y Sr. Zunialacárregui, nieto del célebre general carlista. FRANCISCO ALCÁNTARA