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¡Oh Julio, mes de azules dolientes y nostálgicas verbenasl Durante tu transcurso, melancólico ensueño engendra rosas blancas... (Es muy dueño, Recrujen deshojándose las dolientes campánulas. Los lagos sollozan esfumándose. Un beso surge de una copa de oro. Llueve. Entre límpidas nubes de oro y guano reza nostalgias el grisáceo cuco, y de un búcaro brotan diez sátiros de mármol con patatas. En los humildes pavos pendulean corolas de corales sobre el pico. Una ninfa verdosa deposita lo suyo sobre un trono de pálidos suspiros, entre gemmas. Otra ninfa se rasca. Sauces, nimbos, nenúfares, emblemas de aiuor trufado, nítidos ensueños, dante ¡oh Julio! tristezas esfumadas. En el fondo del lago reverbera a catre de tijera. Cuando cesan tus noches rumorosas fallece el melancólico tío vivo con los pétalos ¡ay! entrelazados. Gasas giialdas y glaucas velan tu floridez. La albahaca gime. Un arcipreste llora. Es la alborada. Rosas de Arimatea, mauricias titilantes, sueños proclos y arrullos de azafrán besan tu espíritu, y resurge en tu honor, Julio verbénico, la parda vibración del triste churi o. Cuando a. dviertas ¡oh Julio decadente! que Agosto en tu final ya horizontea con ardores de grana, en su holocatisto ofrécele del bosqiie blancos lirios... y dale mis recuerdos. ¡Salve, Julio viril! ¡Carmen te enflore! Santiago te amenice con hortensias! Glauco mesl ¡Cisne ronco! ¡Neurasténico... a Venus violácea sobre tu lecho azul de rosas frescas y buñuelos calientes... Mas no olvides ¡oh mes de mis quejumbres! que en este mundo cárdeno que un día cobijó a San Francisco y á Copelia, desde el, dulce balido hasta la intrúniga todo viene á parar en eutrapelia. Rediezl! JuAx PÉREZ ZUNIGA