Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Or f m- 1! LUZ NUEVA í HUE viene usted de un tirón desde China, hermana? flM- -Sí, señora; sin detenerme en parte alguna. Desde la carreta mongola en que dejé el hospital de los ejércitos coligados, al vagón del ferrocarril manchúrico, al trasatlántico luego y al tren europeo después, atravesando fronteras y fronteras. Cuando me vea en ui rinconcito de la rectoral central, en el asilo de convalecientes pobres que le es anejo, cuidando de mis inválidos, me va á narecer mentira. -Y todo eso después de una lucha cruenta de todos los instantes con la muerte, con las epidemias, con el clima, sufriendo hambre y sed, durmiendo apenas, con la zozobra continua, sentada siempre á la cabecera de la cama en las contadas horas de sueño. ¡Todo eso es verdad, señora, y más que usted ignora! Nuestra regla es muy estrecha. Nunca sabemos dónde estaremos al día siguiente. Nos dicen hoy: En marcha y mañana, á cien leguas de donde nos hallábamos. Esa incertidumbre, hasta acostumbrarse una, es muy cruel. En cambio, ¡qué permanente felicidad por cada gota de consuelo que dejamos caer en el corazón! Pero, usted dispense, la estoy haciendo llevar mal viaje con tan tristes pinturas. ¿Y usted viene también de lejos? -De América, sin detenerme en el puerto en que he desembarcado sino una noche. So -actriz, hermana, y actriz de gran nombre, que es inútil que diga á usted, porque no le conocerá, apartada como vive de las mundanas pompas. -Vaya, vaya, que también ustedes pisan bastante tierra como nosotras... -Con la sola y no pequeña diferencia, hermana, de que ustedes la pisan diciendo lo que son y nosotras fingiendo lo cj ue no somos. II- ¿Conque tanto le gusta á usted el papel, Anita? -Me entusiasma; no encuentro palabras para expresarle hasta qué punto. No lo tome usted á lisonja, maestro. En todo su teatro de usted, y, es el teatro de nuestra primera figura de la dramática contemporánea, haj un tipo tan delicado 3- que haga sentir tan hondo coiuo esa hermana de la Caridad, siempre olvidada de sí misma en un ambiente en que nadie se olvida de sí propia; y como lo haga yo... ¿Como lo haga usted? ¿Pues quién lo va á hacer? -Me extraña su asombro, conociendo como conoce usted por dentro el teatro, la atmósfera de envidias y de celos que en la escena se respira, los odios de bastidores, y sabiendo, porque le supongo sabedor, de lo que en esta casa sucede. ¿Se refiere usted á la Eópez? ¿A quién he de referirme si no? A esa infame que yo saqué al teatro de damita joven en los papeles de ingenua, creyendo en un talento del que empiezo á desconfiar, y que no contenta con robarme el corazón del único hombre que verdaderamente he amado en mi vida, de destrozarme un hogar cuando iba á formarlo, me acorrala en el terreno del arte, hasta pretender suplantarme. ¿A usted? ¿Con su inmensa reputación? ¡Imposible! -El empresario no ve más que por sus ojos.