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r- -i ¿í í í, ií Vi íl- -ft. 41 SE 6 U. I) 4 TRAlCiX 1) E JUDAS (nEGUERUo DI: L cora us DE 1579) ASTA en lugares demasiado pobres, según dice Cervantes, para que fuesen á ellos ni aun las conipaüías de la gang- aríLla, se hallaba introducida la costumbre de representar los mozos del pueblo, en el dia de Dios, autos compuestos por algún estudiante metido á poeta... Nada tenía de particular que la villa de Tordehumos, cuando ya apenas conservaba memoria de su antigua grandeza de inexpugnable plaza fuerte, y de su pasada importancia de regalo digi. o ele un rej- á su favorita, y era sólo modesta villa del señorío de los duques del Infantado, se dispusiera á celebrar en 1579 la solemnidad del Corpus Christi con la ostentación 3- regocijo que se aco. stumbraba en toda España, sin que faltara, por consiguiente, el indispensable auto sacramental compuesto por algún estudiante metido á poeta y representado por los mozos del pueblo. Eran los autos sacramentales como todos saben, farsas á lo divino en celebración del Santísimo Sacramento, que se representaban públicamente, primero en los templos 3 después en las plazas, 3 a en tablados fijos, j a en carros transportables, y en las que figuraban, mezclados capridiosamente, personas celestiales y criaturas humanas, personajes históricos y seres fantásticos, representaciones simbólicas de sentimientos y de creencias, y personificaciones de vicios y de virtudes, de lugares y de astros, y en que figuraban con frecuencia, 3 a los elementos déla creación, ya las estaciones del año, ya los dones del Espíritu Santo, ya las postrimerías del alma, todo ello sazonado con la obligada intervención del sacristán dicharachero, del gracioso bobalicón 3- del espantable demonio, que salía 3 entraba echando chispas Los asuntos de los autos unos estaban tomados de la Historia Sagrada 3- otros de las historias profanas, muchos de fábulas 3- le 3 endas tradicionales y no pocos de las comedias entonces más famosas, aplicando sucesos 3 argumentos, personajes y dichos al tema de aquellas obras, que era ensalzar el Misterio de la Eucaristía, aunque la fantasía desatinada de algunos poetas llegaba á extravagancias que convertían en grotesco lo religioso. El auto que los mozos de Tordehumos querían representar aquel año era de Cristo y los apóstoles mas al hacer el reparto de la obra se habían encontrado con una seria dificultad. El mozo más listo 3 á propósito por su figura para representar l a d e Cristo, se hallaba retraído en la iglesia mayor de la villa, aunque no por delito que pudiera afrentarle, sino por deber cierta cantidad de dinero á un implacable mercader, que lo perseguía y acechaba, obstinado en dar con sus huesos en la cárcel para vengarse de no haberle podido cobrar aquella deuda. Deseosos de vencer el inconveniente, evitando al deudor el riesgo de la prisión, acordaron hacer el andamio que había de servir de escenario lo más cerca posible de la puerta del templo, para que, en caso de que fuera reconocido por el mercader, á pesar de salir bien disfrazado, pudiera de nuevo re fugiarse en la iglesia antes de que los alguaciles, instigados por el acreedor, lograran echaide las garras. -Pero como nunca faltan soplones y gentes que gozan causando mal al prójimo, hubo quien dio secreto aviso de todo ello al mercader, 3 éste se puso de acuerdo con un alguacil amigo suyo, ofreciéndole siete ducado: si sabía aprovecirar tan buena ocasión para apoderarse del incauto que, sin poder sospechar aquella trama, se aventuraba á dejar su protector refugio. El alguacil, codicioso y sagaz, puso en juego las artes de su astucia para asegurar el éxito de Is, empresa, y recurrió á otro de lo s mozos que habían de representar el auto, compinche y amigóte suyo y, por singularísima coincidencia, encargado del repulsivo papel de Judas en la representación. No desmintió éste su aptitud perfecta pai- a el desempeño de ese papel, y por dos ducados de los siete, ofreció que al llegar una escena en que habían de estar juntos en el tablado Cri, sto 3- Judas representando, éste daría á aquél un fuerte empujón, de modo que, cayendo abajo en sitio de que no había