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E L SUEÑO DE UN B A Ñ I S T A ItlSTOKIETA, POll ATIZA El bañista D. Pejerlo, después de leer o. s misterio- I del Océano, se queda dormido como un tronco... donde contempla sorprendentes y maravillosas cabalgatas de tritones y delfines; bellísimas ondiníts, recostadas, como perlas, en el seno de sus correspondientes conchas; y sueña que desciende ii los insondables abismos del mar, K 7 tó. el inismisimo Neptuno, dios do los mares, en su automóvil submarino moderii atyle... Mas ¡ay! su presencia alborota á algunos congrios j atunes do la policía acuática. Llevado á la presencia del dios de las aguas, Neptuno lo increpa irritadísiino, Kn tan crítico momento, so despi r t i luchando con las olas. ¡Horror! ha subido la marea y, mientras soñaba, unos randas le han dejado en eneros.