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UN RETRATO DE P Í E R R E LOTÍ í ESDie iiace algunos días, el nombre de PievSfM I Oti se pronuncia á cada instante en los salones parisienses. Es el nombre de moda. Pero lo más curioso es que esta boga mundana, de que en general no gozan los grandes escritores sino en la semana de su recepción académica, el autor de Azzyade la obtiene ahora sin esfuerzo ninguno, sin ningún trabajo, tal vez á pesar suyo... Porque no se trata de un libro ni de una comedia, s i n o de una fotografía. ¡La fotografía de Loti! pone en las ceremonias oficiales el mismo Loti. Además, todo es relativo. Si Brunetiére ó Paul Bourget se retrataran vestidos de chinos, de turcos ó de egipcios, nos admiraríamos de ese acto como de una locura. Pero en el marido de Mme. Crisantema, en el novio de Aziyadé, en el adorador de Rarahú, todos los caprichos son cosas naturales. ¿No le hemos acaso visto en su mezquita de Rochefort arrodillándose b a j o un p ó r t i c o envuelto en un blanco albornoz? ¿No conocemos innumerables retratos suyos que o s t e n t a n túnicas En las tertulias, japonesasó turbanlas grandes damas tes índicos? Últise preguntan: mamente, los so- ¿L, lia v i s t o l e m n e s funcionaiLsted? rios del p a l a c i o- -Aquí la tengo. imperial de ConsY para contemtantinopla asistieplarla con algo de ron espantados á ironía y mucho de una fiesta á bordo curiosidad, las sedel buque de gueñoras se acercan á rra francés que el la dueña de la casa. escritor manda. ToEas r i s a s ligeras, dos los oficiales esesas risas que son taban vestidos de como hechas de sesacerdotes asirlos. da, esas risas eleEl jefe, en un trono g a n t e s discretas, de oro, con una corítmicas; esas risas rona mágica en la que sólo se usan en frente, bendecía á visitas de buen tol o s invitados. En no, acompañan los un altar, un gato coinentarios. blanco, un gato vi- -Tiene los pies vo representaba la descalzos... divinidad del mis- -Como Isadora terio con sus pupiDuncan... las llenas de puntos- ¡Y qué brazos de fuego. Al día sitan robustos! guiente, en Ildis- -La m a n o me kiosk no se habló parece enorme... de otra cosa. Antes, -Diríase un á bordo del mismo F I E R R E LOTI barco, habíase vestido, en una fiesta china, de icono... mandarín. Y antes, en fin, mucho antes, en mu- -Es una actitud de dios oriental... En realidad, el ilustre escritor francés no ha chas circunstancias, se había puesto ante todos querido sino aumentar su colección de disfraces los escritores de París cien disfraces singulares. Sin embargo, ninguno de los trajes anteriores exóticos, adoptando, en una hierática pose de rey guerrero, el traje del antiguo Egipto. El conjunto había tenido el éxito ó, mejor dicho, la suerte del es raro y armónico. Por mi parte, lo veo sin ex- actual, que, sin embargo, es muy discreto. ¿Por trañeza ninguna; sin pensar, como ciertos críticos qué? Por nada, porque sí. Y uno no puede menos graves, que es indigno de un académico aparecer de sonreír, no con la fina sonrisa mundana de las así ante la posteridad; sin creer, en fin, que este damas de París, sino con una buena sonrisa, aprentraje tenga nada de inferior, desde el punto de vis- dida en los libros de Renán, pensando en que el ta estético, á cualquiera de los uniformes que mundo tiene así fantasías que desconciertan. como marino ó como miembro del Instituto se E. GÓMEZ CARRILLO