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t) f R -Ya hemos entrado en Mayo y es preciso que haga usted á mi Cándida un sombrero que llame la atención por su alegría, su airosa forma y sus detalles nuevos. Sí, señora; hay que ver á todo trance si, merced al chapean, lograr podemos que en mi niña los jóvenes se fijen y la escolten por calles y paseos. Esto á madame Souflé (la sombrerera de más fama en Madrid) dijo Remedios Palomo de Corral, mujer que cifra en llamar la atención todo su empeño. íi Sobre inmensa armadura color paja (que quisieran algunos para almuerzo) prendió madame Souflé rosas azules, gasas color carmín y lazos negros; berenjenas al frente; á los costados campanillas colgantes en silencio; por la parte de atrás airosas plumas, la cabeza de un loro y dos pimientos; seis agujas que en todas direcciones el casco atravesaban, y en el centro dos sapos naturales en cuclillas, como base de un nido de vencejos. Sólo, en fin, le faltaba al sombrerito, por la parte del moño, un hormiguero con hormigas auténticas que fueran dorso abajo su ruta estableciendo. III Recibió Candidita con asombro aquella tapadera de los sesos, y tres días después, pasó esta escena en casa de la artista de sombreros: ¿Vive aquí la Chuflé? -Sí, servidora. ¿Qué se la ofrece á usté? -Devolver esto. Dice la señorita que lo traiga. ¿1 0 estrenó? -Antes de ayer. -Pues no comprendo. ¿No llamó la atención como quería? ¡I a llamó demasiado, según creo! ¿Pero no la siguió ningún muchacho? ¡Sí, señora! ¡Pasaban de doscientos! J U A N P É R E Z ZÚÑIGA m n u J O UE XAUI. ARÓ