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Laca Je Cerrantes enMIÉlií y su descukidor. I con razón puede afirmarse que de no haberse encontrado en el archivo de la Cárcel de Corte de Valladolid el proceso de Ezpeleta hubiérase perdido la memoria de la casa de Cervantes en Valladolid, puede, ásuyez, asegurarse que de no haber arribado á la capital castellana el ilustre y entusiasta cervantista D. José Santa María de futa, avín desconoceríase cuál de las casas que construyó Juan de las Navas, frente á la puentecilla del Esgueva, fué la que albergó el autor del Quijote. El Sr. Santa María de Hita llegó á Valladolid por el año 1860, y al estudiar la historia y monumentos de la capital, prestó u n a atención preferente á las casas de la Acera del Rastro, en una de las cuales había sido Cervantes tan infortunado. La labor del Sr. Santa María fué calificada de quijotismo; Sangrador, de la Academia de la Historia, había dicho en 1851, en su Historia de. Valladolid, que, n o obstante haber examinado los títulos de pertenenc i a de todas las casas situadas frente al puente del Rastro no había conseguido fijar la de Cervantes. En otro lugar (i) he enumerado los diversos ilustres literatos que inútilmente REPRODUCCIÓN DE UN ANTIGUO intentaron descubrir la incógnita; mas no obstante estos resultados, el Sr. Santa María de Hita no vaciló en realizar nuevas investigaciones, movido por natural estímulo. El fervoroso cervantista examinó con escrupuloso detenimiento las escrituras que poseía doña Ambrosia Blanco, dueña de las casas que fueron de Navas, y en aquel examen minucioso se convenció de que en las casas entonces señaladas con los números 9 y II, antes una sola casa, había vivido Cervantes á principios del siglo xvii. Esto ocurría en la tarde del día 29 de Abril de 1862; y como al siguiente se celebraran, por iniciativa de El Norte de Castilla, solemnes honras fúnebres por Cervantes en la iglesia de San Lorenzo, en cuyo acto habría de pronunciar la oración fúnebre el chantre D. Juan González, le fué comunicada á éste por el Sr. Santa Maria la fausta nueva del descubrimiento, y entre el asombro de cuantos llenaban el templo pudo decir el orador, al ocuparse de la casa de Cervantes, que según las noticias que acaba de darme la persona que h a examinado los títulos de propiedad, la casa en que vivió Cervantes es la que lleva hoy el número 11 de la Acera del Rastro... Así se hizo público el descubrimiento. Por virtud de esos títulos, se supo que en la mano derecha de la casa, hoy dividida en dos con los números 14 y 16 nuevos, vivía Cervantes al ocurrir el suceso de Ezpeleta, en cuya mano derecha están las habitaciones que caen sobre la taberna según se consigna en el proceso al señalarse la vivienda del autor del Quijote. Convencidas cjuedaron de este feliz descubrimiento, con los comprobantes á la yi. sta, las autoridades de Valladolid é igualmente la Real Academia Española, la que, en informe de 5 de Junio de aquel año de 1862, hizo constar oficialmente, con informe firmado por el entonces decano de la Academia D. Ensebio María del Valle, y D. Juan Eugenio Hartzenbusch, la felicitación debida á D. José Santa María de Hita por su importantísimo descubrimiento, de cuya certeza n o d u d a la Academia Fué rara coincidencia: el mismo día en que tan eminentes literatos firmaban el informe autorizando al Sr. Santa María para que pusiera en la fachada de la casa de Cervantes (permiso no necesario, según los mi, smos académicos) una lápida que dijera: EN MIGUEL ESTA CAS. A VIVIÓ SAAVEDRA QUIJOTE DE, CERVANTES curiosLSimo y en extremo intei- esante. En ella se consigna que ante limitado concurso de personas, que se citan y no pasan de diez, D. José Santa María de Hita expuso que el objeto que les reunía en aquel sitio era el de tributar un homenaje de respetuosa veneración á la memoria de Cervantes con motivo de la averiguación realizada- de ser la casa en que se encontraban la misma en que vivió el autor del Quijote en 1605... Consta. que se leyeron los datos en que se había fundado el ilustre cervantista; que éste expuso la idea de erigir, frente á la casa, una estatua digna de Cervantes (i) y que el edificio se convirtiera en Biblioteca- Museo de Cervantes; que se rezó un responso por el alma del egregio manco de Lepante; qtie leyeron composiciones poéticas D. César Alba y D. Carlos Félix de Sosa, y, en fin, que después de darle los circunstantes un ósculo en la frente, se colocó un busto de Cervantes en uno de los hierros de la principal estancia y en el de enfrente una gran fotografía del propio busto. En fin, en la misma acta se hacen constar los regalos que á la casa de Cervantes hacían los padres del Sr. Santa María de Hita, D. José y doña Manuela, y el propio descubridor de tan preciada joya. Tal es el acta de declaración, puede decirse, de que la casa en que vivió Cervantes de 1602 á 1608 había sido descubierta. GEATÜS. DO QUE REPRESENTA EL RASTRO D E VALLADOLID E N 1 6 0 5 L A CASA D E CERVANTES -f- Y LA PONTEZUELA D E L ESGUEVA Fot. Amador AL PUBLICARSE E L E N MADRID, AÑO D E 1605 Completa los anteriores auténticos datos la interesante fotografía que acompaña estas líneas, en la que se reproduce el antiguo Rastro de Valladolid, tal como se encontraba el a. ño 1605. En primer término se destaca el famoso puentecillo que salva el Esgueva, el puentecilio que fué mudo y único testigo del fiero lance de Ezpeleta. El pestilente riachuelo deslizase tortuoso hacia el Pisuerga. Las fachadas accesorias que se ven á la derecha pertenecen á varias casas de la calle de Santiago. A continuación, dirigiendo la mirada de derecha á izquierda, se divisan á lo lejos, en último término, los alineados balcones de la Academia de Caballería, sobre cuyo tejado asoma la torre de la parroquial de San Ildefonso, á la que perteneció Cervantes. Seguidamente vese un gran edificio con maciza y baja torre en la fachada Sur; es el antiguo V ya desaparecido hospital de la Re. surrección, en una de cuyas salas escuchó al alférez Campuzano el famoso cuanto original coloquio de los perros Cipión y Berganza. Las once casas que en línea formaban la Acera del Rastro se ven claramente del otro lado del puentecillo. De esta manzana de casas, las cinco principales, compuestas de dos pisos y guardillas, son las construidas por Juan de las Navas en 1602, lo más pronto, siendo la de en medio, la que se ve con artefacto, la en que viviera Cervantes. Esta casa y la siguiente, la que está en la fotografía á su izquierda, según se mira, eran antes una misma casa, y por sólo esta consideración debieron adquirirse ambas casitas por el Ayuntamiento de Valladolid ó por el Estado, pudiéndolo llevar á efecto con pequeño sacrificio, pues la casa de Cervantes es modestí. sima, apenas renta unos diez duros mensuales, y seguramente los descendientes de los que un día estaban dispuestos á cederla gratuitamente á Valladolid la venderán hoy por escasa suma. El grupo escolar, como hoy se dice, que se podría establecer en la casa de Cervantes, sería el más digno tributo rendido al autor del Quijote, el libro inmortal, cuya primera parte, si no fué escrita desde sus primeras páginas en aquella modesta casa, no debe caber duda de que la mayor parte en ella se escribió y repasó desde el año 1602, lo más tarde, en que arribó Cervantes á Valladolid, hasta la publicación de aquélla en esta corte en ITOS, digan lo que quieran las crónicas, cuyas versiones no han sido fundamentadamente confirmadas, sino admitidas sin el indispensable beneficio de inventario. F I D E L PÉREZ M Í N G ü E Z (1) Esta idea fué llevada á la practica en 1876 por D, Mariano Pérez Mínguez. Véase mi citado libro, página 168. redactábase una sencilla acta en la propia histórica mansión acabada de descubrir, acta de la que nadie h a hecho mención. El acta que, como todos los ju, stificantes de lo dicho, tengo á la vista, es un documento (1) En mi libro La, casa de Cercantes en Vailadolid, págs. 31 y siguientes. Allí se verá la labor realizada por Sangrador, no muy profunda. ESTADO ACTUAL DE LA CASA D E CERVANTES Fot. Bol- aullo