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MES DE MARÍA liíind il- H a y rosas, liiiy i7.ii t? ii: ií! hay- iJKidrtsch fvs... todas la. s flores d e los prnidos y todo? los perínnics d e los bosqut Hon parn el iiictnriiirio d t l l r i d a T o d a s las caHcipiics du t; i ín tii cía son para la madre de Jesús. Jíiitre afi sensaciones más p u r a s de aquel tiempo cii q u e a ú n n o somos Iiombres, consenso y g u a r d o en tiü a ia la d e aqncllaí; Jiotdit s plácid. i! Ubin s, pHmaver: tles. en que al invadíniíe el sueño Día cancifínt- s láujíuidas, me dtsluiubrahaii rcs- iplandcrcíí d e cirios iLpiíiados, y un aroma fuerte d e roíiaM y a i K t n a s me enervaba. Recuerdo q u e pasábamos por u u a nlaiueda hecular a n t t s de lleíí: ar al teuiplo- Los troncos obscuros y Tarandos se erg: uíau couiu CÍJ 1I UU I: IS de otrn i -uqfU) Koiinro y ptirfumado. Alí: unas veoes. la luna p: irecia convertir en íiuísinio tuciíji? iiL- ro! ts frundas ui; ijestuosas de aquellos árboles. A entrar en el templo, un. i bnisca ok- ad de luz nos íiacudíii. Era el aliar sjrande, reM tandccicnte, lleno de flotes frescas como uu j a n t í u luarHivillüíiD, l l o r t s dtl dÍLt traídas por m a n o s de icad: i í y por manos callüsas y ásper; iH, d e lo? i cuidados lic- slos del balcón y d t los libres rincones de los prados. Allí se j u n t a b a n ¡lUÍ s e confundían en u n a i n t e n s a ráfítj a d e ainor y fraternidad. I. a fiesta tenía u n a poesía ¿Tande y suííestiva, HP c a n t a el amor, la rnidad, la dulzura, las UIELS bellas cosas del m u n d o Y ¿e canta entre floies, entre luces, entre resplandores del arle y la primavera. Cuando salíanlos, bajo la frescur. L d e los álamos, en el silencio majestuoso de la noche de Tayo, cíanius el canto de au; or de las codornices y el hinrno de t e r n u r a de los ruiseñores, ¿Poetas alados! Un ¡íran t í l u v i o de fortaleza 3 d e piedad ascendía d e la tierra íi- rti! d e los bosques búmcdus, d e la montana ítcnmlada. Nuestras ilmas parecían abrirse á la eterna j u v e n t u d del muTJdo como un ancho eáli rtidcado d e tiernas. Así brillaban las prinicras sensaciones d e la idealidad y la poesía. Todos los pueblos tuvieron paia este mes sn deidad femeninit. Todos consagraron e. ítc mes al senlíniic- uto más Rrande y universal. ¡Ah. como la realidad y la poesía caminan juntas se confunden y enireme clan en las más puras facetas del espíritu! ¡Desventurados los q u e no pueden ó n o quieren ó n o saben asociar i e. stas magnificencias naturales los j- J ts más finos d e las ahnas! El asno d e Apuleyo no volvió á s u condiciún de liouibre hasta que n o comió las rosas frescas del altar de Isis. h a s rosas, las azucenas, las madreselvas, las margaritas y lo. s lirios del campo son el aroma del ínccn. sario de este mes de María ¡Oh mes de Mayo, mes d e j u v e u t u d mes de ideales! Dígase lo q u e se quiera, ¡bay que comer rosas p a r a no í; cr un asno! J o s i NULiALES